ELEMENTOS DE PUNTERÍA
Los
mas simples de todos, y de eficacia probada si se entrena lo
suficiente, son las miras abiertas que todos los aficcionados
conocen, pues son las mas habituales en todo tipo de armas,
antiguas y modernas. La forma de apuntar es muy simple, pues tan
solo hay que situar el punto de mira centrado sobre la muesca
del alza apuntando a la zona donde queremos impactar, o bien a
una zona de referencia que nos permita pequeños ajustes, como es
apuntar a “base de negro”.
En
caso de utilizar las miras abiertas originales, y teniendo en
cuenta la obligatoriedad de emplear gafas en todas las pruebas
del calendario MLAIC, advertir que es muy importante o mejor
dicho casi imprescindible, emplear unas gafas de tiro con
diafragma regulable. El ajuste de la apertura de este
elemento nos permitirá aumentar la profundidad de campo, y nos ayudará en la puntería.
También y por lo mismo, evita la
fatiga prematura del ojo, que siempre tiene como consecuencia el
desenfoque de los elementos de puntería y el temido error
angular.
Las
armas mas sofisticadas suelen llevar una mira trasera de tipo
ortóptico (en adelante diópter) con la que, aparentemente,
resulta mas sencillo la acción de apuntar. Personalmente
considero que esto es muy discutible salvo para tiradores muy
experimentados y con una buena técnica y entrenamiento. Con ello
quiero decir que un tirador que se inicie, tal vez lo mas
aconsejable sean las miras abiertas hasta que entienda los
conceptos básicos del tiro. Sin embargo, los tiradores con
experiencia y que provengan de otras disciplinas de carabina,
encontraran mas sencillo utilizar directamente las miras
ortópticas.
Este
tipo de elementos de puntería suelen llevar en la parte
delantera un túnel con una mira del tiro de
bola o barra, aunque también las hay en forma circular
comúnmente llamada anilla. La parte trasera en un conjunto
regulable con un disco perforado por donde apuntaremos con las
referencias que lleve delante en el túnel.
La
forma de apuntar con estos elementos resulta bastante diferente
de las miras abiertas, y si se entrena lo suficiente, se pueden
obtener los mejores resultados.
Con
anilla delantera, solo habrá que poner concéntricos los círculos
que suponen la zona negra del blanco, la anilla, el túnel y el
propio diópter. Es la forma mas exacta de apuntar y si
disponemos de un buen rifle y una técnica adecuada, es con la
que se consiguen los mas altos resultados. Sin embargo, también
es con la que se consiguen los mayores fiascos, pues la
percepción del movimiento o de la incapacidad de "parar" es
mayor.
Cuando
empleamos punto de barra o de bola, lo ideal es que tenga una
altura que suponga un tercio del diámetro del túnel, de forma
que al apuntar, la zona negra del blanco quede concéntrica con
el túnel y diópter, y solo como segunda referencia, situaremos
la barra (o bola) en la base de la zona negra del blanco. Los
dibujos de arriba son bastante descriptivos.
Esta forma de apuntar es mas
cómoda y produce menos cansancio al ojo humano, al que le es más
fácil detectar una falta de concentricidad, que no el tener que
estar enfocando alza y punto alternativamente para poder
enrasarlos.

Réplica del Alexander Henry.
Aunque no es el rifle mas indicado para Vetterli, algunos
tiradores "clásicos" argumentan que lo que vale para 100 metros,
mejor será para 50.
LOS ESTRIADOS
Los
hay de distintas formas, tipos y pasos (más o menos giro en una
determinada longitud), la variedad es tan grande que sería
imposible tratarlos todos. Las armas que se ven en los campos de
tiro con mas asiduidad, emplean cañones con estriados del tipo “almenado” en todas las variantes de paso, profundidad y número
de estrías, y en menor grado, algunos pocos del tipo inglés
ondulado que conocemos con el nombre de Rigby, Henry, Whitworth
y otros.
Debido
a que los proyectiles están fundidos en plomo, puro o con una
ligera aleación, el límite de velocidad máxima suele estar por
debajo de los 400 metros por segundo y la velocidad óptima en
torno a los 300-340 mts. Este límite de velocidad viene dado por
la fricción que debe soportar el proyectil y el calor generado,
que será mayor cuanto mas alta sea esta aceleración. Está
muy comprobado que a partir de los 350 metros por segundo y
dependiendo de la grasa empleada para su lubricación, los
proyectiles ya empiezan a sufrir por el efecto mencionado. Sin
embargo, este hecho también viene condicionado por el tipo de estrías, pues
con algunos tipos se puede aumentar el límite de velocidad
incluso hasta los 400/420 mts, como son los estriados ingleses
del tipo Henry, Rigby o Whitworth, velocidad a la que se
emplomarían la mayor parte de los cañones que no son de este
tipo y especialmente los “almenados”.
Todo lo dicho
sobre la velocidad límite solo se refiere a cuando usamos
proyectil de plomo desnudo, pues si empleamos proyectil esférico
u otros envueltos en tela o papel engrasado, la velocidad máxima
será la que soporte la envuelta del proyectil que estemos
utilizando.
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 |
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| Estriado en
almena. |
Estriado
tipo Henry. |
Estriado
hexagonal o Whitworth. |
Y
hablando de pasos de estría y como resumen, indicaros que para un mismo calibre, por ejemplo
el .45, cuanto más rápido sea el paso o giro de las estrías, más
largo debe ser el proyectil para poder estabilizarlo a la
velocidad indicada como óptima. Y viceversa, cuanto mas lento
sea el paso, mas corto deberá ser el proyectil (uno largo
necesita un mayor número de revoluciones para estabilizarse).
Continúa en la parte
5ª