La cancha
dispone de una única
línea de tiro
de unos 90 puestos,
divididos en tres secciones de 30 para cada una de las
distancias (25, 50 y 100 mts).
Los puestos eran anchos, más de
1,5 metros, y permitían un cierto desahogo, incluso en el
trasiego de material entre cada una de las entradas de concurso.
En alguna de las imágenes que acompañan este reportaje se pueden
apreciar algunas de las virtudes (anchura de los puestos) y
defectos (orientación y techado principalmente) de este complejo
de tiro.
Adelaide es una ciudad costera del sur del sub-continente
australiano, de clima mediterráneo similar al de nuestro país,
con la diferencia lógica de su orografía y situación en el
hemisferio sur, donde las estaciones son inversas a las
nuestras. En la ciudad, protegida por las “Adelaide Hills”,
el clima era el normal del invierno litoral suave, mientras que
en el campo de tiro, situado en una llanura interior, se
agravaba por el constante viento que provoca una sensación
térmica más baja de la que marcaban los termómetros, si bien
tolerable.
Las condiciones climatológicas han sido cambiantes durante todo
el campeonato, oscilando el sol con las nubes y lluvia
constantes y siempre acompañados de viento racheado de
intensidad variable.
El campo de las banderas correspondientes a
los países participantes siempre ha estado bello, pues en todo
momento ondearon totalmente desplegadas.
Lunes día 11 de agosto.
Entrenamientos.
Comenzamos los entrenamientos a media mañana del lunes, ya que
nos fue imposible obtener la pólvora y fulminantes antes de esa
hora. Lo verdaderamente
incómodo fue tener que preparar las
cargas en el lugar que la organización había destinado para
ello, una gran sala con mesas habilitadas por países y donde
estaba todo el material solicitado. Algunos países hicieron caso
omiso a esta obligación, lo que les permitió comenzar los
entrenamientos a primera hora.