El cartucho 44-40 WCF

 

Parte cuarta

  Por José Ramón Galán Talens   

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Parte primera PROLOGO
Parte segunda COMPETICIONES Y ARMAS
Parte tercera ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL 44-40
Parte cuarta LA RECARGA Y EL MANTENIMIENTO DE LAS VAINAS
Parte quinta CARGAS PARA ARMA LARGA
Parte sexta CARGAS PARA ARMA CORTA
Parte séptima RECARGA MODERNA
   



José Sancho con su "veterano" Tigre.

 

LA RECARGA

Antes de continuar, es conveniente aclarar que la pólvora negra es una mezcla íntima de salitre, carbón y azufre. La fórmula más antigua que se conoce (la de Roger Bacon) data de mediados del siglo XIII y da las siguientes proporciones, 7 partes de salitre, 5 de carbón y otras 5 de azufre (41% salitre, 29.5% carbón y 29.5% azufre).

El porcentaje de salitre fue aumentando hasta que a finales del siglo XVIII, se había alcanzado aproximadamente su formula final: 75% salitre, 15% carbón y 10% de azufre. La potencia de la pólvora negra está vinculada a la máxima pureza de sus componentes. Es por ello que en la actualidad es posible encontrar pólvora negra en diferentes marcas, calidades y granulación para que podamos adaptarlas a las prestaciones de cada tipo de arma.

La recarga de cartuchería metálica con pólvora negra es la única opción que existe si tenemos intención de disparar con este tipo de cartuchos. Por otro lado, es un placer poder hacerlo, pues nos permite optimizar la munición con múltiples combinaciones de proyectil, recalibrado, engrase y pólvoras, tanto en lo que se refiere a las calidades y granulometría, como a la cantidad.

La recarga de cartuchos con pólvora negra, no reviste los inconvenientes de las modernas pólvoras nitrocelulósicas, si bien tiene sus propias particularidades. Dado su comportamiento, es muy improbable, por no decir imposible, que la carga de un cartucho, aunque se haga a la máxima capacidad de la vaina, aunque comprimiéramos la carga, crear algún tipo de sobrepresión que comprometa la seguridad del arma o la integridad del tirador.

Resulta muy importante que diferenciemos la pólvora negra de las modernas pólvoras sin humo aunque en ocasiones pueden presentar similar coloración.
¡¡¡La confusión con las pólvoras es lo que mas accidentes ha causado, y es por ello que se recomienda encarecidamente que todas las pólvoras, sean del tipo que sean, se mantengan en sus envases originales!!!

Volviendo al tema de la recarga, comentaros que todas las pólvoras negras tienen, básicamente, la misma composición, su progresividad se controla aumentando o disminuyendo el tamaño de los granos de esta. En general debemos considerar que las granulaciones mas finas son las de quemado mas rápido y por tanto las indicadas para arma corta y pequeños calibres. Las granulaciones de mayor diámetro son las destinadas a rifles y calibres mayores.

En el caso que nos ocupa, el 44-40 WCF, representa un cartucho a medio camino entre el de arma corta y larga, que cargaremos con pólvora fina del tipo 3F o incluso de 4F, con las que obtendremos los mejores resultados. Ello no significa que no funcionen bien con pólvora de mayor granulometría, como la 2F, pueden hacerlo y muy bien, sería cuestión de hacer las pruebas pertinentes, no obstante no es la pólvora mas indicada para este cartucho.

 

LAS VAINAS
Las vainas son el recipiente o contenedor imprescindible para formar el cartucho, nombre que proviene de los envoltorios de papel que se usaban como paquete o bolsa cuando no existían los plásticos, y que se denominó de esa forma a los primigenios cartuchos con que se dotaron a los soldados del siglo XVIII y que se basaba en un envoltorio de papel conteniendo un proyectil y la pólvora necesaria para el cebado y disparo del mosquete.

Como íbamos diciendo, la vaina es el vehículo que cohesiona todos los componentes necesarios para el disparo. Lleva insertado el fulminante iniciador, contiene la pólvora necesaria y lleva engarzado el proyectil. Además, está fabricada en un material, el latón, que es sumamente elástico y en cierto modo resistente, por lo que durante el disparo, se dilata lo suficiente hasta obturar los gases, evitando que estos se escapen por la recámara.

Para comenzar a recargar, podemos partir de vainas nuevas, o ya empleadas. Los pasos a seguir son muy simples:

  • Limpiar la vaina interior y exteriormente (solo si ha sido usada).

  • Limpiar alojamiento del fulminante (solo si ha sido usada).

  • Recalibrar la vaina.

  • Insertar el fulminante.

  • Abrir de boca ligeramente.

  • Cargar la dosis de pólvora.

  • Introducir el proyectil.

  • Crimpar la vaina.

Cuando se recalibra una de estas vainas, debemos tener la precaución de lubricarla muy ligeramente (si nos pasamos se arrugará su superficie) por el exterior ya que tienen unas paredes muy débiles y se arrugan con suma facilidad. Personalmente uso una pequeña esponja de goma espuma untada con grasa mineral, aunque en las armerías venden útiles y grasas para este mismo cometido.

El ensanchado de la boca, no deberá ser exagerado, solo lo justo para permitirnos insertar los primeros milímetros del proyectil, de lo contrario acortaremos la vida útil de la vaina, que por cierto no suele ser muy larga.

Referente al crimpado (conocido vulgarmente como cerrar de boca) de la vaina, lo considero necesario pero no es necesario hacerlo en exceso, debido a que el retroceso que producen estas armas no es muy importante, salvo que se usen cargas máximas para el tiro con revolver, en cuyo caso se debería crimpar correctamente para evitar que algún proyectil se salga del cartucho y nos bloquee el tambor.

Respecto de los proyectiles, cabe decir que al igual que no existen dos armas iguales, tampoco existe un proyectil tipo válido para todo. Generalmente emplearemos uno cuyo peso oscile entre los 200 y los 220 grain, aunque los primeros son los predominantes. El recalibrado usual para el 44-40 oscila entre las 427 y 429 milésimas de pulgada.

Un dato que debemos tener muy en cuenta es que con proyectiles del mismo peso pero diferentes procedencias, y por lo tanto diferente forma y configuración de la ojiva, se obtienen resultados muy dispares y en ocasiones sorprendentes.

Este cartucho es de los denominados de baja presión admisible (solo 1000 bar). Como todos los que se diseñaron originalmente para pólvora negra, no le afectan demasiado las pequeñas variaciones de longitud total del cartucho. Mis cartuchos terminados con el proyectil de plomo aleado de 200 grain miden 40 milímetros de longitud total. Esta medida trato de mantenerla invariable, porque se consiguen mejores prestaciones balísticas si somos minuciosos incluso con estas variantes.

Otro detalle a tener en cuenta en la recarga, es que la pólvora negra tiene una combustión anómala si queda suelta en la vaina, lo ideal es que quede ligeramente comprimida. Cuando usemos cargas que no llenen por completo la capacidad de la vaina, deberemos usar un material inerte para rellenar esa parte que queda vacía. Para ello podemos usar la sémola de trigo duro, que cumple ese cometido perfectamente porque la podemos dosificar en la cantidad exacta. También se pueden usar tacos de fieltro, cartón o corcho.

Si seguimos estas sugerencias, nuestros cartuchos tendrán un buen aspecto, una vida útil más larga y unos resultados balísticos acordes con nuestra dedicación.

 

 

MANTENIMIENTO DE LAS VAINAS

Durante la combustión (disparo) una gran parte de la carga de pólvora negra se convierte en residuos sólidos. Según el tipo y calidad de la misma, puede variar entre el 10 y el 50% del total, por lo que debemos ser cuidadosos en la elección de los propelentes que emplearemos, de ellos no solo depende la precisión del arma, sino también del número de disparos que podremos efectuar con una precisión aceptable que llamaremos "regularidad".

Estos residuos de la combustión, se quedan pegados en la vaina y ánima del cañón, por este motivo debemos extremar el cuidado en la limpieza de estos elementos.

Dado que no se comercializan cartuchos cargados con pólvora negra, se impone la recarga de los mismos. Es por ello, que el mantenimiento de las vainas tras el disparo, se convierte en una necesidad imperiosa, para que no cambien las características físicas de las vainas, y su aspecto estético. Estos residuos son muy higroscópicos y producen una rápida oxidación de la vaina, apareciendo ese típico color verde-azulado (verdín o sulfato de cobre) que además es tóxico.

En el caso que nos ocupa, cartuchos cargados con pólvora negra, el mismo día y una vez disparados, se deben de limpiar las vainas exteriormente con un trapo. Cuando lleguemos a casa las meteremos en una cubeta de plástico con agua caliente jabonosa, las removeremos y pasaremos un escobillón de cerdas plásticas por el interior. Terminar con un abundante enjuague con agua limpia. Ya solo nos quedará secar las vainas, primero con un trapo y después con un secador de aire caliente o bien con aire a presión, este último método es el que mas me gusta por la rapidez.

Hay que extremar la limpieza del alojamiento del pistón, porque de ello dependerá en gran manera la precisión del arma, ya que un pistón mal asentado por residuos en el alojamiento, se inflamará incorrectamente o no lo hará. En caso de que el disparo salga seguramente será un tiro errático debido a que la carga no ha recibido el fogonazo normal del pistón, sino uno retardado y/o defectuoso.

 

 


Elementos originales para la recarga del 44-40.

 

 



Herramienta de recarga original para el 44 WCF.

 

 


Obsérvese con que facilidad se puede recargar
sin tener que desencarar el rifle.

 


Caja de cartuchos originales del calibre 45 S&W
con media carga.

 


Estas vainas no fueron limpiadas a tiempo y se
puede apreciar el estado en que quedan.

 


Diferentes tipos de proyectiles válidos para el 44-40.
Ambos han sido recuperados tras el disparo.

 


Proyectiles de plomo puro y calibre .430.

 


Herramienta de recarga Winchester para
calibre 44 modelo 1873 (44-40 WCF)

 

 

 

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