Hace ya 10 años que publiqué un artículo
sobre este mítico cartucho de pólvora negra por el que se han derramado ríos de
tinta, pero un gran desconocido en nuestro país, al menos en lo que se refiere a
las prestaciones con su carga original de pólvora negra.
El cartucho
44-40 es mas que centenario y que aun en nuestros días se sigue fabricando por las
grandes firmas, aunque lógicamente cargado con pólvoras modernas de las denominadas sin
humo o nitrocelulósicas. Estas cargas tratan de reproducir (mejorando
en algunas ocasiones) las
prestaciones originales sin sobrepasar la presión admisible para el que
fueron diseñados, 1000 bares.
En la actualidad, el
44-40 WCF está destinado a los cazadores y aficcionados, aunque su
consumo es minoritario por ser de pobres prestaciones balísticas,
al menos para los estándares actuales en que se vive una "mágnum manía".
Nosotros haremos un estudio desde el
punto de vista del tiro deportivo de precisión en las disciplinas de
cartucho metálico de pólvora negra, una modalidad deportiva con un cierto
auge en nuestro país y su entorno. En esta coexiste el tiro
de precisión con la nostalgia del disparo con armas que
tuvieron tan especial significado en
la historia.
Este trabajo esta dirigido a estos últimos y a todos los que quieran
disfrutar del placer de disparar este tipo de armas con el cartucho para el que fueron
concebidas (de pólvora negra). Actualmente no existen tablas de recarga ni de resultados
balísticos, utilizando la pólvora negra como propelente, por lo que este modesto estudio
puede resultar de cierto interés orientativo.
Debe quedar claro que no pretendo sentar cátedra respecto del mismo, tan solo ofrecer
unos datos contrastados y probados personalmente, que considero pueden
ser de utilidad a los tiradores que se inician. Al mismo tiempo pueden dar otro punto
de vista o de comparación a los ya iniciados.
Estas armas (las de cartucho metálico con pólvora negra) tuvieron su propio lugar en
la historia, aunque breve, desde 1855 aproximadamente en que aparece el cartucho
de fuego anular del
calibre 22 y pólvora negra (como consecuencia de añadir una pequeña
cantidad de pólvora negra a un cartucho del tipo Flobert) hasta principios del siglo
pasado.
Aunque la pólvora sin humo aparece en la
última década del siglo XIX, los
cartuchos de pólvora negra siguieron cargándose de forma
comercial hasta principios de 1940.
Me comenta este dato un amigo, que
asegura que durante la guerra civil española se usaron unos revólveres de fabricación
eibarresa, copia (burda en la mayoría de los casos) del Smith & Wesson en calibre 38
S&W (38 corto era la denominación en nuestro país) que solo debían usar la pólvora negra como propelente. Este dato que
he confirmado personalmente, nos indica que al menos hasta esas fechas se cargaban
cartuchos con pólvora negra.