Primera parte

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KUCHENREUTER

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José Ramón Galán Talens                                                          Favara a 10 de mayo de 2013

 

 

   Los duelos de honor


Unas palabras mas altas de lo normal, una expresión poco conveniente ante una dama, una deuda económica, un insulto, un gesto acalorado, y el
Código de Honor de la alta sociedad se ponía en marcha de una forma incruenta, al menos visto desde la perspectiva actual.

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Hubo un duelo que pudo haber cambiado la historia de España, o tal vez la cambió. El duelo en cuestión fue entre el duque de Montpensier y don Enrique de Borbón. La causa fueron las críticas continuadas del primero contra el segundo, que se saldaron con la muerte de don Enrique de Borbón. No obstante, y aunque salió victorioso del duelo a muerte a que se retaron, el duque también pagó un alto precio, pues perdió toda esperanza de verse proclamado rey de España, a pesar de haber promovido la Revolución de 1868 con este fin.

 

Aunque había códigos o reglas escritas sobre los duelos, creo que no hubo dos iguales, debido también a que tampoco hubo dos causas iguales, ni la misma forma de interpretación. Las armas con que se podían batir los caballeros eran infinitas, pero tres principalmente, sable, espada y pistola. La pistola se usó con mayor frecuencia porque igualaba mas a los contendientes, aunque no tuvieran experiencia en el manejo, cosa que no ocurría con las otras posibilidades.

 

Cuando un caballero retaba a otro, por el hecho que fuera, enviaba a sus padrinos, dos por cada agraviado. Estos discutían entre otras cosas la gravedad de la ofensa, quien era el ofendido y quien el ofensor. Esto último era muy importante, pues el ofendido tenía derecho a elegir el arma con que dirimir el asunto. Así mismo discutían y concretaban todos los detalles, sobre todo el tipo de duelo a que se habrían que enfrentar y que dependía de la gravedad del asunto. También eran los encargados de verificar la honorabilidad del mismo, velar porque se siguiesen al pie de la letra las normas dictadas y que no hubiese ventaja por parte de ninguno de los contendientes. Los tipos de duelo a pistola más usuales fueron:

 

A primer disparo. Esto significaba que el honor de los caballeros quedaba lavado al primer disparo, hubieran heridos o no. Generalmente se pactaba a la máxima distancia que el honor les permitía, para evitar heridas graves o mejor aun para que no las hubiera, quedando el honor de los contendientes a salvo. Resulta obvio que este tipo de duelo es el que se pactaba por cuestiones nimias, o bien los padrinos así lo consideraban. Puede considerarse mas una puesta en escena que un duelo real.

 

A primera sangre. El duelo terminaba cuando alguno de los contendientes resultaba herido, aunque fuera levemente. Fue uno de los mas habituales, pues contendientes y padrinos mantenían su honestidad a salvo. Solía pactarse a una distancia de 20 o mas pasos.

 

A muerte. Se entiende claramente que el duelo solo terminaría con la muerte de alguno de los contendientes. Se recargaban las armas tantas veces como fuera necesario hasta el desenlace final. En este tipo de duelos  no siempre moría uno de los duelistas, pues una incapacitación importante también impedía que este prosiguiera, pero cabía la posibilidad de que se aplazase hasta el restablecimiento del herido. En este tipo de desafíos, era el agraviado quien exigía a sus padrinos que lo negociaran a muerte, no aceptando ninguna otra variante. Se pactaba a una distancia muy corta.

 

 

 

 

Campeonato de Europa 2001 Bad Zell (Austria). El autor durante la competición de Kuchenreuter y tras acabar la prueba en la que se impuso con una pistola réplica Galand y una marca de 98 puntos. Ver resultados.

 

En el duelo a pistola había al menos seis modos de disputa:

  • A pie firme.

  • Marchando.

  • Disparando a voluntad.

  • A marcha interrumpida.

  • A líneas paralelas.

  • Al mando.

 

Este último sistema, "al mando" por ser el mas utilizado es el que voy a describir brevemente:

Una vez que los padrinos se habían puesto de acuerdo en los distintos pormenores del duelo y ya en el campo del honor, se revisaba que los contendientes no llevaran gruesas levitas ni ropa acolchada, así como relojes o carteras que les protegiesen de eventuales impactos. Los contendientes se separaban entre 20 y 40 pasos (entre 15 y 30 metros) según se hubiera pactado. Llegados a la distancia se giraban poniéndose de frente el uno contra el otro, y esperaban la orden de fuego que daba el director del combate seguido de tres palmadas. A la orden de fuego, se podía levantar el brazo y disparar y con la última palmada se entendía el alto el fuego y bajar los brazos hubieran disparado o no. Debido al nerviosismo y al poco tiempo que tenían para apuntar, generalmente no había heridos y con esto se daban por finalizados la mayoría de los duelos salvo que se hubieran pactado los tipos más agresivos de estos, es decir a primera sangre o a muerte.

 

Hay que tener en cuenta que los padrinos, pactaban en función de la ofensa y que generalmente era una banalidad. Para que el duelo no terminase en tragedia, solían pactar las distancias mayores y a primer disparo así como otras estrategias encaminadas a proteger tanto el honor como la vida de ambos contendientes. Incluso cuando se pactaba el duelo a primera sangre había estratagemas para salvaguardar la vida de los contendientes, como era cargar con la mitad de la dosis de pólvora y/o mojar bien el calepino para hacer perder potencia al disparo y que como consecuencia produjese heridas superficiales. Estas fórmulas eran pactadas por los padrinos, personas de reputación intachable, y eran secretas, ni siquiera los contendientes debían enterarse.

 

Ver publicación del Museo Arqueológico Nacional, "la pistola de duelo I" de Inmaculada Barriuso

Ver publicación del Museo Arqueológico Nacional, "la pistola de duelo II" de Inmaculada Barriuso

 

  

CAPÍTULO PRIMERO
       
Introducción Presentación de la disciplina Algunos datos históricos Los duelos de honor
       

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