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José Ramón Galán Talens
Favara a 27 de noviembre de 2013
Como apuntar
La respuesta la podría resumir bastante, pero
en avancarga se nos abre un amplio abanico de posibilidades,
y no es que debamos apuntar de forma distinta a como se hace
en cualquier otra disciplina de arma corta, es que en
ocasiones nos vemos obligados a tener que apuntar de forma
distinta a lo que podríamos considerar correcto
(correcciones paralelas). Esto es
debido a que en este tipo de armas no se dispone de
elementos de puntería con ajuste micrométrico, como mucho un
tornillo para regular la altura del alza (no en todas las
pistolas), y por ende corrige
este parámetro, la altura donde incidirán los disparos.
Pero vayamos por partes y tratemos primero de
la forma correcta de apuntar. Aun recuerdo mis comienzos en
el tiro y mi ignorancia sobre este aspecto tan importante y
que la mayoría pensamos que nos es innato. Por aquel
entonces se publicaban muchas revistas y folletos sobre tiro
deportivo con técnicas, planes de entrenamiento y un largo
etc. Pero recuerdo especialmente un artículo titulado
¿Sabes apuntar?
A través de este aprendí las normas básicas para la toma de
puntería, y su lectura fue para mí como si se abrieran todas
las puertas. A lo largo del tiempo lo he visto publicado con
diferentes títulos, y es una de las bases del tiro
deportivo.
La forma correcta de apuntar, errores
angulares, errores paralelos y la combinación de ambos. A lo
largo del tiempo he ido descubriendo que todo esto no solo
es desconocido por gran número de practicantes del tiro,
sino que tampoco tienen mucho interés en estudiarlo y tratar
de mejorar sus resultados. El tiro deportivo se puede vivir
de muchas formas, y algunos de los aficionados se conforman
con disparar más o menos bien sin más pretensión, mientras
que otros en cambio buscan la perfección y sus límites
deportivos, si es que estos existen.
Tanto para los primeros, como para los más
experimentados, releer y analizar este tipo de textos
siempre nos ayudará a corregir y mejorar nuestra técnica.
Antes de continuar, debemos conocer que en el
tiro con pistola existen básicamente dos formas de apuntar,
la más frecuente es la que denominamos coloquialmente como
“a base de negro”, pero aun existe una minoría de tiradores,
incluso en alta competición, que practican la forma que se
denomina “punto en blanco”. Esta última consiste en apuntar
al sitio exacto donde se pretende que impacten los disparos,
y no la trataremos por ser una técnica marginal en la
actualidad.
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Apuntar a
base de negro nos permite concentrarnos en las
miras perfectamente contrastadas contra la zona
blanca.
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M.
Astudillo, uno de los tiradores mas destacados del
equipo español durante varias décadas, empleaba este
método en Kuchenreuter.
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Desde luego mi intención no es hacer un
tratado sobre este tema, tan solo un repaso superficial a la
forma más habitual que se emplea para apuntar con pistolas
de avancarga, aunque se podría hacer extensible a todas las
deportivas.
En primer lugar y aunque se supone que todos
lo sabemos, debo decir que apuntar a base de negro, aunque
parezca antinatural para los profanos, nos ofrece una mejor
referencia (negro sobre blanco) que si apuntáramos a centro
del blanco, pues la zona negra central nos impediría
precisar la puntería, pues los elementos de puntería son
negros (negro sobre negro).
Apuntar a base de negro nos permite una buena
referencia contrastada para mantener las miras ajustadas,
además de ligeros
ajustes paralelos controlados. Para apuntar correctamente
deberíamos regular nuestra pistola para que no sea necesario
enrasar totalmente los elementos de puntería sobre el
circulo negro del cartón, a esto lo llamamos apuntar dejando
un poco de luz, en torno a la zona de la división 5/6. La
primera impresión es que enrasar nos facilita precisar el
disparo, pero tiene un grave inconveniente, y es que resultaría muy
frecuente perder la referencia del punto de mira, y “pinchar
el negro” (error angular grave).
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Repetimos
dos imágenes sobre la forma de apuntar a base de
negro y punto en blanco. Aparentemente en estas
resulta mas sencilla la acción, y esto viene
dado por la mayor anchura del punto de mira.
Aprovechar la anchura máxima del punto que
permite el reglamento MLAIC, 2,03 mm, es una
ventaja que no deberíamos desaprovechar.
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Apuntar a base de negro.
La forma correcta se basa en ajustar el punto
de mira centrado en el alza y ajustando la altura con
los laterales de la misma. En las imágenes que acompañan el
texto podremos hacernos una idea exacta. Las luces que
dejamos entre el punto y el alza deben ser iguales, la
simetría en el tiro siempre deriva en precisión.
La segunda parte de apuntar a base de negro
es la de mantener los elementos de puntería ajustados en la
base del negro, generalmente a la altura de la división
entre el 5 y el 6, y ejecutar el
disparo manteniéndolos alineados.
Realmente nuestro deporte es sencillo,
levantar, parar,
apuntar y disparar. Como resumen está bien, pero el desafío
radica en la dificultad que entraña realizar la acción final
sin desatender la principal, mantener las miras ajustadas y
alineadas en
todo momento y sin que nada las
interfiera. Se puede lograr con una buena preparación
técnica y buena concentración, y para eso entrenamos y competimos, para
evaluar nuestra capacidad.
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El punto en
cabeza de alfiler y la muesca del alza en
semicírculo son miras bastante habituales en
pistolas originales.
Izquierda.-
Apuntar a base de negro es la mejor opción, pues los
elementos contrastan lo suficiente para una perfecta
puntería.
Centro y
derecha.- Apuntar al centro es una opción que
practican algunos tiradores, muy pocos. Se denomina
"punto en blanco" y cuando se emplean estas
miras existen dos variantes, la de la imagen central
en que el punto cubre la esfera central donde se
quiere impactar. Y la que vemos en la imagen de la
derecha, enrasado con el centro del blanco.
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Existe un problema añadido, y es que nuestro
ojo no está preparado para enfocar zonas distantes y
cercanas al mismo tiempo. El alza y punto de mira están
cerca mientras que el blanco está
muy alejado, y solo podemos enfocar una distancia, este
enfoque debe estar siempre en las miras, mientras que el blanco
lo dejaremos en un segundo plano, desenfocado, pues solo lo necesitamos como
referencia. Y es debido a esto que apuntar a base de negro
nos favorece la acción, pues aun desenfocado podemos ver la
zona en que debemos alinear las miras. Obviamente no será
del todo preciso, pero si mantenemos las miras perfectamente
ajustadas, el error paralelo que podemos sufrir por el
desenfoque del blanco es despreciable.
La situación ideal sería la de
ambos elementos perfectamente nítidos (elementos de puntería y
blanco), pero es una utopía. Sin embargo podemos conseguirlo,
en parte, empleando unas gafas con diafragma regulable (lo
trataremos más adelante).
No obstante es muy importante evitar que la
vista se nos vaya al blanco, y la mayor parte de nuestra
atención debe estar volcada en mantener ajustadas las miras, y el motivo de esto lo entenderemos
cuando analicemos los errores angulares y paralelos.
Aunque esto sea una mera hipótesis sin base
alguna,
podríamos resumir nuestra atención de la siguiente manera,
70% en el mantenimiento de los elementos de puntería
ajustados y alineados con el blanco, 10% en la “parada” y 20% en la
ejecución del disparo. Lo escrito carece de fundamento real,
pero nos sirve para entender la importancia de los elementos
de puntería sobre otros aspectos. Obviamente no podemos
descuidar los otros aspectos, de nada sirven unas miras ajustadas si no conseguimos
alinearlas (deficiente "parada"), o
disparamos con una orden concreta e inmediata (“gatillazo”).
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