No existe una secuencia de carga única. Cada tirador lo
hace a su manera y todas son buenas, pues todas
persiguen el mismo objetivo,
cargar rápido y
disparar con la máxima
precisión los trece disparos
en los
30 minutos
que dura la prueba.
En general no suele diferir mucho entre unos y otros.
Lo más importante será
estar familiarizado con el procedimiento para evitar
pérdidas de tiempo innecesarias que nos perjudiquen. A
medida que avanza la competición es cuando suelen
presentarse las incidencias, por agotamiento de la
piedra u otras variables inherentes al tiro con este
tipo de armas.
El proceso de carga que voy a describir, es el que
empleo habitualmente en los entrenamientos y
competiciones:
1º
Antes de efectuar el primer disparo, limpio el
ánima del cañón introduciendo con la baqueta un trapo de
bayeta seco para eliminar restos del aceite que pudieran
existir.
2º Compruebo la hoja de tiro.
En ella llevo anotado todas las particularidades de la carga,
puntería, agarre y otros recordatorios
que se hacen necesarios cuando
se practica el tiro con un gran número de armas.
3º Preparo en la mesa unas piedras de recambio, un cuero de
mordaza nuevo, el afilador, el martillo y el
destornillador por si hubiera que cambiar la piedra.
También un trapo de bayeta con unas gotas de aceite WD-40
con el que limpiaré la piedra y la cara de fricción del
rastrillo
tras cada disparo.
4º Con el martillo (pie de gato) en la posición de medio
armado o seguro, inserto un alambre en el oído para
evitar que se obstruya durante la carga,
y
seguidamente
vierto en el
cañón la dosis de pólvora que llevo en cargas pre-dosificadas.
Empleo un embudo prolongador para que la pólvora se
deposite directamente en la recámara.
5º Sobre la boca del cañón sitúo un calepino (envuelta del
proyectil) humedecido en agua ligeramente jabonosa.
6º Sobre el calepino centro el proyectil esférico de
calibre adecuado al arma. Lo inicio y termino de bajarlo
con la baqueta hasta que descanse firmemente sobre la
carga.
En la actualidad simplifico el paso 5
y 6 llevando los proyectiles envueltos y precargados en
unas formas de nylon, con lo que solo tengo que poderlas
sobre el cañón y bajar el proyectil.
Ver más.
7º Levanto el martillo hasta la posición armado, cebo la cazoleta
con polvorín,
extraigo el alambre del oído, bajo el
rastrillo, apunto y ejecuto el disparo.
8º Después del disparo limpio el filo de la piedra y la
cara de fricción del rastrillo para eliminar los restos
de combustión, dejándolos preparados y en condiciones
para el próximo disparo.
Para ello empleo un trapo de bayeta con unas gotas de
aceite WD40 que es un potente disolvente a base de
hidrocarburos que no perjudica la acción de la llave.
Cuando empleo proyectil forzado, realizo el mismo
proceso exceptuando la envuelta y utilizando un
proyectil de distinto calibre, sensiblemente mayor y
lubricado. En este caso suelo emplear una dosis de
sémola entre la carga y el proyectil.
Destacar que cuando empleo este sistema, también limpio
entre disparos, de lo contrario a los pocos disparos me
cuesta bajar el proyectil.
¿Parece
complejo el proceso de carga?
No, no lo es
en absoluto. Lo parece al verlo escrito, pero es un
proceso muy mecanizado que no suele generar más
incidencia que algún disparo con retardo por desgaste
prematuro de la piedra o simplemente por estar embotada.
¿Como
instalamos la piedra para no tener este tipo de
problemas?
En general
debe estar instalada de forma que ataque la cara del
rastrillo en el sitio que sabemos que mejor funciona en
nuestra pistola, generalmente un punto entre el centro y
el tercio superior.
Muy
importantes son las zapatas de cuero, pues son las que
mantienen la piedra asegurada a las mordazas. Además permiten
cambiar el ángulo de ataque, variando el grosor o
empleando añadidos del mismo material.
Comprobar
siempre que la piedra está firmemente sujeta en las
mordazas.