También
solemos denominarlo batería, es uno de los elementos más
importantes de la llave y el que aporta las chispas,
metal incandescente, para
el encendido. Antiguamente se fabricaban mediante el
procedimiento de forja en caliente, mientras que en la actualidad se
obtienen por microfusión unas piezas de calidad
aceptable pero desigual rendimiento.
Existen
rastrillos con formas diferentes, en especial en lo que
se refiere a la cara de fricción, cuyo frontal puede ser
plano o ligeramente cóncavo. Esta inclinación de la cara
de fricción pretende
atenuar el impacto inicial de la piedra y facilitar el
rozamiento durante la apertura. El fin siempre es el de
extraer el mayor número de chispas con el mínimo
deterioro de los materiales, pero ello es una utopía.
Las baterías
originales suelen cumplir bien, sin embargo cuando se
usan de forma continuada se deterioran. Generalmente se
forma una especie de escalonando de la
cara de fricción que ralentiza el avance de la piedra hasta no satisfacer nuestros
requerimientos, es decir, no da las suficientes chispas
o bien son deficientes por baja temperatura o masa
específica.
Tanto antes como ahora, se ha resuelto el
problema de la misma manera, “calzando” el
rastrillo. Esto consiste en añadir una suela de acero
adecuada a la cara de rozamiento, que podremos pegar o
soldar con estaño. Este tipo de soldadura de bajo punto
de fusión no altera en exceso las propiedades del acero de la
suela, por lo que es la más indicada.
Para la
suela se se emplea acero de alto contenido en carbono y sin
aleaciones. En armas originales también se aprecian
estas reparaciones, y no solo contemporáneas, ya
era práctica habitual en la época.
El
reglamento del MLAIC (4.7
Las armas de fuego, B. Reparaciones, b- Las caras de los
rastrillos, o cualquier otro material que las repare,
serán de un material ferroso)
contempla
este tipo de reparación o mejora, en el que exige que
solo sean empleados materiales
férricos y no son admitidas aleaciones modernas que
puedan mejorar la cantidad y/o temperatura de las chispas.
Descargar reglamento vigente.
El autor ha
empleado los rastrillos originales sin problema alguno a
lo largo de toda su trayectoria, sin embargo el
deterioro a que son sometidos obliga a su reparación,
algo que en ocasiones los mejora, pero no siempre.
Los calzados tienen la ventaja de que cuando
están muy estropeados, se substituye la suela por otra y
vuelven a estar operativos. En los casos de las armas
originales se hace por dos motivos, el deportivo, y más
importante, por no dañar y conservar el rastrillo
primitivo en el estado inicial.
Calzar un
rastrillo es un trabajo bastante laborioso. En mis
primeros tiempos me los calzaban compañeros (Fonoll,
Lisardo, Eugenio, Andréu...), cada uno con su técnica
particular. Actualmente es un trabajo que hago yo mismo
pero empleo un procedimiento distinto y excesivamente
largo y laborioso.
-
Encontrar el
material adecuado para la suela es el primer paso, personalmente prefiero
el procedente de limas antiguas.
-
Recortar
un trozo suficiente para la suela.
-
Darle forma
a una de las partes para adaptarla a la cara de fricción
del rastrillo.
-
Soldar la suela
con estaño evitando exceso de temperatura para no
alterar el estado del acero ni destemplarla.
-
Recortar
los lados
sobrantes hasta hacerlos coincidir con los del rastrillo.
-
Concluir
eliminando el sobrante de la zapata hasta que
la cara de fricción sea la adecuada. Esta operación hay
que hacerla sin prisas y enfriando continuamente el
rastrillo para evitar que coja temperatura en
exceso.
Algunos artesanos
parten de suelas finas, generalmente procedentes de
hojas de sierra, de forma que prácticamente las cortan,
sueldan y recortan el sobrante, dejando el rastrillo
listo. El autor ha probado varios materiales y procedimientos y
sin dudas prefiere el acero procedente de las limas de
hierro antiguas, aunque el proceso de "calzado"
sea el más lento.
¿Es necesario calzar el rastrillo?
Desde luego
que NO. Solo los tiradores y aficionados que
realicen miles de disparos están casi obligados a ello.
Aunque también existe la opción de sustituir el
rastrillo por uno nueva cada cierto tiempo o cuando
aprecie que la cara de fricción está muy dañada. En
ese estado
la piedra se encuentra con "tropiezos" que le
permiten sacar chispas, pero de gran masa y baja
temperatura,
además
se acelera el deterioro prematuro de
las piedras.
¿Es necesario disponer de rastrillos de repuesto?
SI, es
apropiado disponer al menos de uno. En muchas
ocasiones también se calzan los rastrillos por la imposibilidad de conseguir
repuestos
cuando estos ya están fuertemente desgastados.
Esto último es más frecuente entre las armas
originales.
Parece
que le da mucha importancia al rastrillo
¿la
tiene?
SI, es
el responsable de las chispas que deben iniciar el
disparo.
De su masa y temperatura dependerá la rapidez del
disparo y en definitiva el comportamiento general del
arma. Cuanto mayor sea la temperatura de las chispas,
tanto más rápido encenderá la carga de cebo.