LAS CACHAS
La empuñadura es uno
de los elementos esenciales de cualquier tipo de
arma corta y punto de unión
con el tirador, pero en los revólveres de
avancarga cobran un papel mucho mas especial.
Unas buenas cachas ayudarán en la parada
y ejecución del disparo, permitiendo además un buen
control de la reacción al disparo.
Al ser armas
originales y réplicas de las mismas, la mayor parte de
origen militar, no es posible substituirlas para mejorar
el agarre, pero es cierto que existen importantes
diferencias entre unas y otras, especialmente entre las
réplicas.
Como armas militares que fueron,
especialmente las que empleamos habitualmente en
competición, cumplieron perfectamente con su trabajo y
la empuñadura es la adecuada a ello. El problema se
presenta cuando queremos obtener de ellas una precisión
y regularidad para la que no fueron ideadas, y mas aun
cuando pensamos en la disciplina de Donald Malson (tiro
con revólver a 50 metros), donde el mas mínimo error en
el agarre, o fuerza aplicada, comprometerá el control
del retroceso y la zona de impacto del disparo.
Es por ello, y por
su importancia, que el arma perfecta será la que
independientemente de las cuestiones mecánicas y de
diseño, tenga unas cachas que se adapten mejor a la
morfología de nuestra mano. El tamaño, forma y
tratamiento exterior son extremadamente
importantes.
Independientemente del arma, son preferibles las que
lleven un tratamiento al aceite o cera. Por contra,
consideramos desaconsejables las barnizadas porque son
resbaladizas al tacto, especialmente en verano, pero
también por el estrés que generan las competiciones.
No obstante, si adquirimos nuestro
revólver con la cacha barnizada, es muy fácil eliminar
tal protección con lijas de diferente grano y darles un
tratamiento con aceite de linaza diluido en "aguarrás".
Son bastantes las ocasiones en que
obtenemos de resultados irregulares,
debido a una cacha deficiente o un
agarre inadecuado. Es lógico pensar que no podemos
substituirla para adaptarla a nuestras necesidades
(salvo pequeños cambios que no afecten en exceso a su
forma original, no estando permitidas las
“customizaciones” libres), pero si podemos escoger entre
los modelos existentes la que mejor se nos adapte.
A pesar de todo ello, los ejercicios de "familiaridad"
(combinados con "tiro en seco") con la empuñadura de un
revólver siempre mejorarán nuestros resultados.
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Comparación entre la empuñadura
de un Roger Spencer y la
del Rémington. La
diferencia es considerable.
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Empuñadura del Rémington de
Pietta (el denominado
actualmente como
"shooters").
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Cuando comparamos
las cachas de los diferentes revólveres, gana indiscutiblemente
la del Rogers Spencer,
cuya empuñadura es la más evolucionada. Esta
última tiene un mejor ángulo y dimensiones que rellenan
mejor la palma de la mano, permitiendo un
mejor control del arma. No obstante son cachas
sobredimensionadas que no van bien a todas las manos.
Entre las distintas
marcas que producen réplicas del Rémington existen
diferencias apreciables en el tamaño y forma de las
cachas que ofrecen, no pudiendo extraer una conclusión
válida para todos debido a las diferencias morfológicas
que existen entre cualquier ser humano. Así pues debemos
tener en cuenta este aspecto como uno más a la hora de
escoger un modelo de revolver.
Aunque parezca redundante, quiero
recalcar de nuevo
el
tratamiento exterior de la madera, ya que nos puede
favorecer el agarre, o todo lo contrario.
Preferentemente las que tengan un aspecto sedoso y no
sean resbaladizas. Algunos modelos vienen con la madera
barnizada, muy bella y brillante, pero difícil de
mantener un buen agarre, especialmente en verano o
situaciones de estrés (competición).
El arma perfecta
para un tirador será aquella que reúna todos los
requisitos mecánicos (relación entre el calibre del
cañón
y el de las recámaras del tambor)
y una empuñadura acorde con la mano
del tirador.
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Roger Spencer original y una
réplica del mismo.
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Rémington "Old" Model 1861.
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De lo dicho hasta ahora se podría llegar
a la conclusión de que podemos hacer alguna mejora en
las cachas que nos favorezca, y ello es posible, como lo
fue en época, pero solo para el tiro de entretenimiento.
En competiciones oficiales y especialmente las
internacionales, nos podemos meter en un buen lío aun
sin ser culpables de nada.
Los controles de armas en campeonatos
internacionales MLAIC, mi experiencia actual son 18
temporadas ininterrumpidas, son de lo mas arbitrario que
uno pueda imaginar y causa de un gran estrés emocional
al tirador. Cuando el control de armas lo efectúan
profesionales con experiencia, no suele haber problemas
con nimiedades, pero en algunas ocasiones los oficiales
del control no tienen la suficiente experiencia o bien
son participantes (adversarios por tanto) y es cuando
suelen haber sorpresas, nunca sabes por donde te van a
sorprender.
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Tras pasar el control de armas y
con la cacha que daba lastima de
ver, me acerqué al stand de
Pedersoli para reprocharles su
"MLAIC approved" y solicitarles
unas cachas acordes con la
normativa, así como algunos
repuestos. Obtuve buenas
palabras, pero solo eso.
Aproveché para hacer una foto
comparativa entre el revólver
expuesto (con las cachas que
contravienen el reglamento) y el
del autor.
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No obstante, cuando escribo este texto,
desconocía cuan perversos pueden ser algunos personajes
que anteponen sus intereses, sean cuales sean, al
deporte que practicamos. Cierto es que la mayoría de
fabricantes "customizan" las cachas en sus productos
estrella a fin de que se obtengan unos resultados
deportivos que ellos puedan usar como marqueting para mejorar sus
ventas.
Ver más.
Generalmente este tipo de "desviaciones"
sobre el modelo original, son aceptadas siempre y cuando
no sean exageradas, que las hay.
En el campeonato de Europa 2011 he
vivido-padecido una de estas incongruencias del MLAIC,
una mas. En el control de armas, no aceptaban las cachas
del Rémington Pattern de Pedersoli (las que vienen de
origen) que ellos venden con
la aceptación del MLAIC, o al menos ese es uno de los
argumentos que esgrimen. La verdad es que son bastantes
los tiradores que lo emplearon en el pasado europeo 2011
celebrado en Hamina_Finlandia (19 tiradores de
diferentes países), y todos ellos sin excepción, algunos
incluso en manos de algún oficial MLAIC, tuvieron que
limar la empuñadura para que ese arma fuera aceptada en
competición.
Es obvio que las cosas se hicieron mal, muy
mal. No se pueden tomar estas cosas a la ligera salvo
que exista animosidad clara. Lo mas lógico hubiera sido
advertir al fabricante para que corrigiera el defecto, o
bien informar a los delegados nacionales para que los
tiradores acudieran al campeonato con la cacha adaptada
a las exigencias MLAIC. Por otro lado, destacar que hubo
otros revólveres sobre los que se generaron dudas en
cuanto a la empuñadura y las pasaron con "normal
reserva", y son los mayoritarios en este tipo de
competición, los Rémington de Hege.
Quiero destacar que aunque el fabricante
Pedersoli puso stand en el campeonato, la asistencia al
tirador (hablo únicamente por mi experiencia), aunque se
comprometiera de palabra, fue nula. Le solicité una
serie de repuestos dañados, prácticamente todo el
sistema de disparo, y aunque se tomó nota y comprometió
a enviármelo todo a través de su representante en
España, sus palabras quedaron en aire. Las reparaciones
y mantenimiento las he tenido que realizar con materiales
fabricados por uno mismo o procedentes de otras marcas.
También hubo compromiso para enviarme una cacha nueva y
corregida en su sobredimensión, pero de nuevo humo.
Resulta obvio que me siento decepcionado con la marca y con el personal
que atendió el stand de Pedersoli en Finlandia.
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Empuñadura de un Rémington
Old Model 1861 sin las
cachas y con el muelle real
calzado para conseguir un
poco mas de fuerza en la
caída del martillo.
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Galán, autor de este trabajo,
en la sala de control de
armas rebajando a lima (te
la facilitaban allí mismo)
la empuñadura del Rémington
Pattern de Pedersoli para
que fuera aceptado.
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Finalmente, el autor de este trabajo ganaría
la prueba de la especialidad con las cachas "rebajadas",
cosas del destino. A esta anécdota, se me olvidaba añadir que
fueron tiradores, nórdicos fundamentalmente, los que
ejercieron de oficiales MLAIC en el control de armas, al
menos el día que lo pasamos la mayor parte del equipo
español. ¿Quien les pasaría el
control a ellos? Hummmmm.
A los no habituados a las competiciones
internacionales, seguro que se sienten alarmados por este
tipo de sucesos que obviamente no debieran ocurrir. La
organización de los campeonatos internacionales son siempre
una incógnita, pero en algunos países queda garantizado el
despropósito y este europeo de Finlandia 2011 así ha sido.
No obstante y a pesar de ello, conseguimos nuestros
objetivos con creces.
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