Este tipo de proyectil tiene una relación
entre su longitud y calibre que oscila entre 1,3/1 y 3/1, variando en función
del paso de estrías y velocidad inicial. Desde que aparecieron los cañones
rayados, comenzó la carrera por obtener el máximo de precisión sobre objetivos
cada vez mas lejanos. Los armeros ingleses destacaron en este aspecto,
desarrollando los estriados mas innovadores de la época, así nombres como Joseph
Whitworth, Alexander Henry, John Rigby y otros muchos, pasarán a la historia
como los precursores del tiro de precisión a larga distancia.
En aquella época se ensayaron una enorme variedad de pasos de estría,
formas, calibres y proyectiles. Destacaron especialmente los bautizados con los
nombres anteriormente mencionados en su honor. El Whitworth fue tal vez el mas
innovador, por cuanto no llevaba las estrías talladas como surcos en el interior
del cañón, sino que el ánima tenía la forma de un hexágono retorcido. De igual
manera, los proyectiles eran hexagonales y se fabricaban ligeramente retorcidos
con el ángulo del ánima para que se adaptaran perfectamente al paso del cañón.
Estos fueron así en los primeros momentos, hasta que se dieron cuenta que no era
necesario que tuvieran esta forma, los proyectiles con perímetro circular se
adaptaban perfectamente al cañón en el momento del disparo, hecho del que se
dieron cuenta al observar que se obtenía una precisión similar y al recuperar
algunos de ellos, presentaban una forma idéntica (hexagonal) al original. Este
hecho se explica porque con este tipo de rifles para el tiro a larga distancia,
se usan principalmente proyectiles de plomo puro (también se hicieron pruebas
con aleaciones, pero en todos los casos la precisión resultó deficiente), que en
el momento del disparo y por la inercia que le confiere su masa de mas de 500
grain, tiende a dilatarse, adaptándose a las paredes que le rodean, tomando la
forma exacta del ánima del cañón.
Esta misma filosofía de
guiado por compresión, es la que se emplearía en la mayor parte de rifles
deportivos ingleses de finales del siglo XIX, los cuales durante algún tiempo
fueron las armas mas precisas del mundo. Otra de las particularidades de este
tipo de rifles, es que tenían las estrías redondeadas, sin ángulos vivos que
pudieran acumular residuos del disparo, y eso considerando la enorme diferencia
de concepto que existía entre cada uno de ellos.
Joseph Whitworth, fue un
ingeniero al que el Parlamento Británico encargó que averiguara el motivo porque los
rifles rayados militares (Enfield Patern) del tipo minié, tenían unas
prestaciones irregulares, algunos eran precisos, mientras que otros no lo eran
en absoluto. Para ello mandó construir en su finca una galería de tiro cubierta
de una longitud superior a mil metros, donde los siguientes 5 años pasaría
ensayando todo tipo de proyectiles, cañones y cualquier parámetro que tuviera
influencia en la precisión. Después de este encierro, llegó a conclusiones
balísticas muy significativas que aun hoy día siguen vigentes. En primer lugar,
aseguró que los rifles militares precisaban de un paso de estrías mas rápido y
menores tolerancias en su fabricación. Siguiendo con su trabajo, concluyó que el
calibre mas indicado para el tiro a larga distancia era el .451, con un paso de
giro de una vuelta completa en 20 pulgadas (.508 m/m), un proyectil que tuviera
una longitud de 3 veces su calibre, es decir una relación de 3/1, y una
velocidad inicial igual o superior a los 350 mts.
Para que un proyectil “vuele”
durante mucha distancia, precisa de una longitud mínima de 3 calibres, una
relación que le confiere un buen coeficiente balístico, que le permitirá una
trayectoria “estable”. Pero a mayor longitud del proyectil, mas
velocidad giroscópica será necesaria para su estabilización, y esta se consigue
cerrando los pasos de estría, que también tienen un límite en el material de que
están construidos los proyectiles, plomo puro. A raíz de esta limitación se
realizaron pruebas con pasos de estrías progresivos, de menos a mas, y con
proyectiles con envuelta de papel o tela, que permitían aumentar la velocidad
inicial y cerrar los pasos de giro. Se obtuvieron buenos resultados, pero
resultaban armas muy críticas que precisaban un proyectil prácticamente
perfecto, algo que no siempre es posible conseguir, y donde pequeñas variaciones
significaban grandes cambios en la zona de impacto, incluso graves
irregularidades.
Al tiempo que
en Inglaterra se trabajaba en este asunto, en centro-Europa se practicaba con
proyectiles intermedios para el tiro a distancias de entre 50 y 100 mts, ya que
en el deporte del tiro estaba mas generalizada la posición de pie. Por el
contrario, los ingleses lo hacían en la posición de tumbado, por ello,
también las armas con esas influencias, tienen las culatas adaptadas a dichas
distancias, generalmente los rifles ingleses serán de culata recta, mientras que
los centroeuropeos la tendrán caída.
Respecto de los moldes para
“fundir” este tipo de proyectiles, deberemos ser muy exigentes
cuanto mas largo sea este, escogiendo los de acero de mejor calidad, ya que
cuanto mayor es la longitud, mayor riesgo existe de que algún desajuste
distorsione la simetría y con ello la precisión de nuestros disparos. Las
turquesas de aluminio solo serán recomendables para las balas mas cortas, hasta
una relación longitud-calibre de 1,5/1. En cuanto a la temperatura, ocurre otro
tanto, los esféricos apenas son exigentes, mientras que los “largos”
requieren de una elevada temperatura de plomo y molde, para asegurarnos
proyectiles perfectos. Otros aspectos a tener en cuenta, serán la altura del
surtidor y caudal del mismo, que será mayor cuanto mayor sea la masa del
proyectil. Los “cortos” son casi tan sencillos de fabricar como
los esféricos, por lo que no requieren de advertencias.
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En la imagen de la izquierda a derecha podemos ver cuatro
proyectiles salidos del mismo molde pero muy diferentes entre
si. El de la izquierda nos indica que la temperatura del plomo y
la del molde eran demasiado bajas. El que le sigue puede que la
temperatura del plomo fuera la correcta, pero la turquesa estaba
fría. El tercero es perfecto y no presenta irregularidad
ninguna, mientras que el situado a la derecha ha sido obtenido
con el plomo y turquesa con exceso de temperatura.
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