Es la
ciencia que estudia el comportamiento de los proyectiles en su desplazamiento a
través del espacio. Generalmente se emplea para estudiar las trayectorias y
vuelo de los diferentes proyectiles disparados por armas, autopropulsados o de
vuelo libre.
Desde que un
proyectil se pone en movimiento, hasta que se detiene, la balística divide el
estudio en tres fases bien diferenciadas, la de interior, exterior y terminal.
La balística
de interior estudia el desplazamiento del proyectil desde el instante en
que se efectúa el disparo hasta que sale por la boca del cañón (realmente hasta
que los gases que salen del mismo dejan de afectarle en su vuelo).
La balística de
exterior, estudia el vuelo y trayectoria del proyectil, desde que
abandona el cañón, hasta el momento en que alcanza el objetivo.
La balística terminal
o de efectos,
analiza
la trayectoria del proyectil desde que alcanza el
blanco
y hasta que se detiene. En ocasiones también analiza los efectos que genera sobre el
objetivo.
En los
primeros momentos de la historia de las armas, se creía que los proyectiles se
desplazaban en línea recta, mientras que los morteros describían una trayectoria
de arco circular, y no fue hasta mas tarde (siglo XVII) cuando se dictaron las
primeras teorías balísticas basadas en los estudios de muchos físicos y
matemáticos en varios países al mismo tiempo.
El mecanismo mas
antiguo que se conoce para medir la cantidad de movimiento de un proyectil, es
el péndulo balístico. No era una herramienta muy precisa, pero dado que se
empleaba en armas cuyo alcance y velocidad no eran muy elevados, los resultados
eran bastante aceptables. El principio de funcionamiento era similar al del mazo
que había en las ferias de antaño, donde con un martillazo hay que hacer subir
un peso indicador lo mas alto posible, mayor fuerza mayor altura alcanzada, y
donde el martillazo se sustituye por un disparo sobre una gruesa plancha
metálica sujeta a un eje central en forma de péndulo.