José Ramón Galán Talens

 

Algunos datos históricos

El reglamento del MLAIC señala en su primer punto, que "los tiradores deben tener un activo interés en el pasado histórico de las armas con las que disparan. Aquellos interesados solamente en disparar, y que no estén dispuestos a aprender, no tienen cabida en los Campeonatos del MLAIC". Ver

Pistola alemana de repetición por tambor rotatorio con llave de rueda. Fechada en torno al año 1600.

 

ALGUNOS  DATOS  HISTÓRICOS

 

Las armas de repetición siempre han sido el sueño de todos los diseñadores e inventores desde que estas existen. Y haberlas las hubo en todas las épocas.

Pero no fue hasta principios del siglo XIX en que se dieron una serie de circunstancias que favorecieron su renacimiento e implantación en un país, casi un continente, en proceso de colonización (Norteamérica), donde había una ingente demanda de todo tipo de armas, unido a una floreciente industria nacida al amparo de lo que ha dado en llamarse “revolución industrial, con grandes siderurgias que suministraban la principal materia prima para el desarrollo, el acero.

 

 

 

Los avisperos fueron armas de repetición por cañón rotatorio. Arriba un Allen-Thurber.

 

Avispero fabricado por Manton. En el mercado anglosajón fueron denominados "peperbox".

 


 

Estas circunstancias serían el caldo de cultivo para que ocurrieran cosas novedosas, como así fue. Nada mejor que una gran demanda de un artículo para que las mentes más ingeniosas se pongan a pensar como hacerlo, que sea mejor que el de la competencia y si es posible, con unos costes de producción menores que permitan venderlo por un precio menor.

 

Industrialización, no es mas que la elaboración o transformación de una materia prima en otro producto mediante máquinas y usando la menor cantidad posible de mano de obra, ya que esto encarece y ralentiza la obtención del producto. Las grandes siderurgias aportaron la materia prima necesaria, acero de calidad y bajo precio.

 

La máquina de vapor es uno de los mayores logros y signo inequívoco de la revolución industrial del siglo XIX, permitiendo automatizar y repetir múltiples procesos. Recordemos que hasta la fecha todas las armas se producían por medios artesanales con una producción limitada en número de piezas, algo que además encarecía necesariamente el producto final.

 

 

 

Colt Texas Paterson. Tal vez el primer revólver de producción industrial que tuvo una buena aceptación en el mercado civil.

 

Comparativa entre el Pettengil (arriba) y su evolución, el Roger Spencer.

 

 

Ya tenemos todos los elementos necesarios para el renacimiento del revolver en 1836 (Colt Texas Paterson), fuerte demanda de un arma que ofrezca alguna ventaja sobre sus contemporáneas, 5 disparos sin necesidad de recargar, y una industria que las pueda ofrecer en cantidad y a un precio asequible.

 

Si bien este primer modelo no tuvo una gran aceptación debido a varios motivos, principalmente su pequeño calibre (.28), aparente fragilidad y poca difusión “mediática”, sentaría precedente en los modelos que le siguieron y que en definitiva fueron los precursores de las armas modernas.

 

Puede que Samuel Colt no fuera el inventor del revólver propiamente dicho, pues existen modelos similares en casi todas las épocas y sistemas de ignición, pero aplicó su inventiva y perspicacia a las circunstancias del momento. La idea era buena de principio y Colt aprovecharía los avances tecnológicos del momento (fulminantes de percusión, fácil acceso a la materia prima, el acero, y una incipiente industrialización) y basándose en diseños anteriores como el revólver de chispa inglés Collier (1819-1820), rediseña un arma con importantes avances mecánicos. Con solo tirar del martillo hacia atrás, queda armado el sistema de disparo, una recámara alineada con el cañón y el arma dispuesta para el disparo con relativa seguridad.

 

Todo ello me lleva a pensar que la idea fue buena desde un principio, tan solo hizo falta que se dieran los condicionantes necesarios e imprescindibles para que la idea prosperase:

  1. Gran demanda de armas en un país que se estaba colonizando.

  2. Tecnología capaz y suficiente para producir de forma masiva.

  3. Sistema de ignición fiable. La aparición de la cápsula fulminante y su fiabilidad perfeccionada años después, coincide con el desarrollo y aceptación del revólver. El fulminante de percusión es un invento del escocés Alexander John Forsyth

 

     
 

El Colt 1851 navy de calibre .36 fue un arma muy apreciada dentro y fuera del ejercito, ya que era potente y mas ligera que los 45s.

 

El revólver Beaumont Adams de calibre .442 fue adoptado por el ejercito inglés en 1856.

 

En 1998 durante una visita a la torre de Londres, tuve la suerte de poder visitar la colección itinerante de armas antiguas de la extinta Unión Soviética, donde pude apreciar entre otras joyas, una preciosa carabina revólver fechada en 1625. Al verla le comenté a mi esposa "para que luego digan que Samuel Colt inventó el revólver". Los finos grabados en oro de la carabina estaban bastante deteriorados por el tiempo, la llave era del tipo balcánico y el tambor debía girarse a mano para enfrentar la recámara cargada con el cañón, que una vez situada, un resorte de lámina la bloqueaba para su correcta confrontación con el cañón. De esta manera se evitaba el peligro que supondría disparar con una recámara no alineada con el cañón.

 

No obstante este no es el único caso, pues existen al menos otra carabina revólver fechada en 1600 con llave de rueda en el museo de la Torre de Londres y otra en el museo de Viena de similares características.

 

Otro punto, el principal bajo mi criterio, que contribuyó enormemente al desarrollo positivo del revólver, fue la aparición de la cápsula fulminante. Con esta se consiguió simplificar enormemente el diseño y la seguridad del conjunto. Debemos tener en cuenta que hasta ese momento todas las armas de repetición eran de encendido por chispa, de ahí que no tuvieran el puente superior (aspecto que heredarían todos los Colt de avancarga), con todos los inconvenientes que esto conlleva (residuos y debilidad patente del conjunto) y motivo por el cual no se han fabricado nunca mas de esa forma.

 

La cápsula fulminante como tal, aparece hacia el año 1820 y durante esa primera década sufre importantes mejoras que redundarán en un importante avance en el diseño y seguridad de las nuevas armas.

 

 

 

El revólver de origen ingles Collier data de 1819/1820. Este modelo ya disponía de tambor rotatorio automático (al montar el "pie de gato"), así como un sistema de autocebado de la cazoleta en el momento en que se bajaba el rastrillo.

     

En estas imágenes se aprecia el orificio de llenado del rastrillo y el de descarga. Fue un arma muy evolucionada, pero la aparición de la capsula fulminante a finales de la década de 1820/30, lo dejaría totalmente obsoleto.

 

 

Pero el mayor éxito de Samuel Colt fue la obtención de la patente que le confería la exclusividad en la fabricación de pistolas de repetición por tambor rotativo (revólver) con taladros en uno de los extremos y cañón único. Esta patente expiró en 1857, fecha a partir de la cual y gracias a la competencia, se moderniza el revólver de avancarga.

 


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Patente de Samuel Colt de 1850. De esta patente derivan todos los modelos de esa década

 

Patente del Samuel Rémington 1863, mas conocido como New Model Army. Obsérvese que mantiene el punto de mira cónico del modelo anterior y cola de milano para su ajuste.

 

 

 

Cuando se presentó el primer revólver de Colt, el Texas Paterson de 5 disparos y calibre .28, fue toda una novedad para la época, ya que reunía unas características muy favorables de gran poder de fuego, poco peso, poco volumen, precio moderado y funcionamiento incluso en las condiciones climatológicas mas desfavorables. Las armas civiles que existían hasta ese momento y con las que competía el revólver de Colt, eran las pistolas monotiro con llave de chispa o percusión y las armas de repetición denominadas avisperos que no eran sino múltiples cañones dispuestos en círculo.

 

Las primeras disponían de un solo disparo y las segundas eran pesadas, poco precisas y muy voluminosas. Todo ello garantizó un éxito moderado del Paterson, al que siguieron rápidamente otros modelos mejorados y de mayor calibre.

 

A pesar de que Samuel Colt fue el primero en construir revólveres, tal y como los conocemos actualmente, no fue el único, ni siquiera el mejor, gozó del tiempo que tuvo de exclusividad por la patente, pero esto permitió a la competencia analizar a fondo las armas de Colt viendo cuales eran sus virtudes y defectos.

 

Cuando prescribió su patente, en 1857, aparecieron los, tal vez, mejores revólveres de avancarga de todos los tiempos, Rémington, Whitney, Rogers Spencer y un largo etc., todos ellos de armazón cerrado y compitiendo por ese gran mercado que era la floreciente América con una incipiente guerra civil a las puertas.

 

 

     
 

Roger Spencer de calibre .44 con una modificación libre de su propietario sobre el punto de mira. El reglamento MLAIC prohíbe expresamente este tipo de modificaciones en el punto 352, apartado C, punto 2.

  Deane Harding de calibre .44 y doble acción.
     

 

 

El revólver de Colt fue una revolución en su momento, pero 30 años después seguía manteniendo los mismos principios de armazón abierto y anclaje del cañón mediante una “chaveta” cuyo diseño resultaba arcaico, primitivo, y en clara desventaja con sus competidores de armazón cerrado.

 

La principal diferencia entre los revólveres Colt y sus competidores, era fundamentalmente lo mencionado anteriormente. Indudablemente los de castillo cerrado eran mas resistentes, pero tenían el inconveniente de que los restos del pistón disparado podía, y de hecho ocurría en ocasiones, bloquear el tambor, impidiendo su giro y por lo tanto imposibilitando el disparo con las nefastas consecuencias que eso podía conllevar en según que situaciones. Esto último fue muy empleado por Colt para vender su diseño. En aquella época y aun hoy en día decir Colt es sinónimo de revólver.

 

En la misma época se construían en Europa unos fiables revólveres, Adams, Tranter, Deane-Harding, Le Mat y otros que incluso se exportaron a Norteamérica donde la guerra con Méjico, la conquista del Oeste y la guerra de secesión, demandaron una cantidad ingente de armas.

 

Todo el siglo XIX fue prolijo en cuanto a la evolución de las armas se refiere. Comenzó con la pólvora negra, cañones de ánima lisa y armas de chispa que encendían la carga con pedernal, evolucionó con las armas de fulminante de percusión y terminó con el cartucho metálico, las pistolas semiautomáticas y pólvora nitrocelulósica o sin humo, que aun hoy, en el siglo XXI seguimos empleando.

 

 

    

El Pettengil Army revolver de calibre .44, cañón de 7,5" y doble acción es el precursor del modelo Rogers Spencer con quien comparte la mitad anterior.

Whitney Army original de calibre .36, un arma que no consiguió evolucionar lo suficiente para competir con las grandes marcas contemporáneas.

     

También en Japón se ensayaron sistemas de repetición por tambor rotatorio, aunque resulta lógico pensar en la poca fiabilidad del sistema. Está firmemente demostrado que uno de los aspectos mas determinantes en la evolución del revólver, fue la capsula fulminante como sistema de ignición.

 

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