ALGUNOS DATOS HISTÓRICOS
Las armas de repetición
siempre han sido el sueño de todos los diseñadores e inventores
desde que estas existen. Y haberlas las hubo en todas las
épocas.
Pero no fue hasta principios del siglo XIX en que se
dieron una serie de circunstancias que favorecieron su
renacimiento e implantación en un país, casi un continente, en
proceso de colonización (Norteamérica), donde había una ingente
demanda de todo tipo de armas, unido a una floreciente industria
nacida al amparo de lo que ha dado en llamarse “revolución
industrial”, con grandes siderurgias que suministraban la
principal materia prima para el desarrollo, el acero.
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Los avisperos fueron armas
de repetición por cañón
rotatorio. Arriba un
Allen-Thurber.
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Avispero fabricado por
Manton. En el mercado
anglosajón fueron
denominados "peperbox".
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Estas circunstancias serían
el caldo de cultivo para que ocurrieran cosas novedosas, como
así fue. Nada mejor que una gran demanda de un artículo para
que las mentes más ingeniosas se pongan a pensar como hacerlo,
que sea mejor que el de la competencia
y si es posible, con unos costes de producción menores que
permitan venderlo por un precio menor.
Industrialización, no es
mas que la elaboración o transformación de una materia prima en
otro producto mediante máquinas y usando la menor cantidad
posible de mano de obra, ya que esto encarece y ralentiza la
obtención del producto. Las grandes siderurgias aportaron la
materia prima necesaria, acero de calidad y bajo precio.
La máquina de vapor es uno de los mayores logros
y signo inequívoco de la revolución industrial del siglo XIX,
permitiendo automatizar y repetir múltiples procesos.
Recordemos que hasta la fecha todas las armas se producían por
medios artesanales con una producción limitada en número de
piezas, algo que además encarecía necesariamente el producto
final.
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Colt Texas Paterson. Tal vez
el primer revólver de
producción industrial que
tuvo una buena aceptación en
el mercado civil.
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Comparativa entre el
Pettengil (arriba) y su
evolución, el Roger Spencer.
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Ya tenemos todos los
elementos necesarios para el renacimiento del revolver en 1836
(Colt Texas Paterson), fuerte demanda de un arma que ofrezca
alguna ventaja sobre sus contemporáneas, 5 disparos sin
necesidad de recargar, y una industria que las pueda ofrecer en
cantidad y a un precio asequible.
Si bien este primer modelo no
tuvo una gran aceptación debido a varios motivos, principalmente
su pequeño calibre (.28), aparente fragilidad y poca difusión
“mediática”, sentaría precedente en los modelos que le siguieron
y que en definitiva fueron los precursores de las armas
modernas.
Puede que
Samuel Colt no
fuera el inventor del revólver propiamente dicho, pues existen
modelos similares en casi todas las épocas y sistemas de
ignición, pero aplicó su inventiva y perspicacia a las
circunstancias del momento. La idea era buena de principio y
Colt aprovecharía los avances tecnológicos del momento
(fulminantes de percusión, fácil acceso a la materia prima, el
acero, y una incipiente industrialización) y basándose en
diseños anteriores como el revólver de chispa inglés
Collier
(1819-1820), rediseña un arma con importantes avances mecánicos.
Con solo tirar del martillo hacia atrás, queda armado el sistema
de disparo, una recámara alineada con el cañón y el arma
dispuesta para el disparo con relativa seguridad.
Todo ello me lleva a pensar
que la idea fue buena desde un principio, tan solo hizo falta
que se dieran los condicionantes necesarios e imprescindibles
para que la idea prosperase:
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Gran demanda de armas
en un país que se estaba colonizando.
-
Tecnología capaz y
suficiente
para producir de forma masiva.
-
Sistema de ignición
fiable.
La aparición
de la
cápsula fulminante y su fiabilidad perfeccionada años
después, coincide con el desarrollo y aceptación del
revólver. El fulminante de percusión es un invento del
escocés
Alexander
John Forsyth
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El Colt 1851 navy de calibre
.36 fue un arma muy
apreciada dentro y fuera del
ejercito, ya que era potente
y mas ligera que los 45s.
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El revólver Beaumont Adams
de calibre .442 fue adoptado
por el ejercito inglés en
1856.
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En 1998 durante una visita a
la torre de Londres, tuve la suerte de poder visitar la
colección itinerante de armas antiguas de la extinta Unión
Soviética, donde pude apreciar entre otras joyas, una preciosa
carabina revólver fechada en 1625. Al verla le comenté a mi
esposa "para que luego digan que Samuel Colt inventó el
revólver". Los finos grabados en oro de la carabina estaban
bastante deteriorados por el tiempo, la llave era del tipo
balcánico y el tambor debía girarse a mano para enfrentar la
recámara cargada con el cañón, que una vez situada, un resorte
de lámina la bloqueaba para su correcta confrontación con el
cañón. De esta manera se evitaba el peligro que supondría
disparar con una recámara no alineada con el cañón.
No obstante este no es el
único caso, pues existen al menos
otra carabina revólver fechada
en 1600 con llave de rueda en el museo de la Torre de Londres
y otra en el museo de Viena de similares
características.
Otro punto, el principal
bajo mi criterio, que contribuyó enormemente al desarrollo
positivo del revólver, fue la aparición de la cápsula
fulminante. Con esta se consiguió simplificar enormemente el
diseño y la seguridad del conjunto. Debemos tener en cuenta que hasta ese momento
todas las armas de repetición eran de encendido por chispa, de
ahí que no tuvieran el puente superior (aspecto que heredarían
todos los Colt de avancarga), con todos los inconvenientes que esto
conlleva (residuos y debilidad patente del conjunto)
y motivo por el cual no se han fabricado nunca mas de esa forma.
La cápsula
fulminante como tal, aparece hacia el año 1820 y durante esa
primera década sufre importantes mejoras que redundarán en un
importante avance en el diseño y seguridad de las nuevas armas.
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El revólver de origen
ingles Collier data de
1819/1820. Este modelo
ya disponía de tambor
rotatorio automático (al
montar el "pie de
gato"), así como un
sistema de autocebado de
la cazoleta en el
momento en que se bajaba
el rastrillo.
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En estas imágenes se aprecia el
orificio de llenado del
rastrillo y el de descarga. Fue
un arma muy evolucionada, pero
la aparición de la capsula
fulminante a finales de la
década de 1820/30, lo dejaría
totalmente obsoleto.
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Pero el mayor éxito de
Samuel Colt fue la
obtención de la patente
que le confería la exclusividad en la
fabricación de pistolas de repetición por tambor rotativo
(revólver) con taladros en uno de los extremos y cañón único.
Esta patente expiró en 1857, fecha a partir de la cual y gracias
a la competencia, se moderniza el revólver de avancarga.
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"Click" para agrandar las
imágenes.
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Patente de Samuel
Colt de 1850. De
esta patente derivan todos
los modelos de esa década |
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Patente del
Samuel Rémington 1863, mas conocido como New Model Army.
Obsérvese que mantiene el punto de mira cónico del modelo
anterior y cola de milano para su ajuste. |
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Cuando se presentó el primer
revólver de Colt, el Texas Paterson de 5 disparos y calibre .28,
fue toda una novedad para la época, ya que reunía unas
características muy favorables de gran poder de fuego, poco
peso, poco volumen, precio moderado y funcionamiento incluso en
las condiciones climatológicas mas desfavorables. Las armas
civiles que existían hasta ese momento y con las que competía el revólver de Colt, eran las pistolas monotiro con llave de chispa
o percusión y las armas de repetición denominadas avisperos que
no eran sino múltiples cañones dispuestos en círculo.
Las
primeras disponían de un solo disparo y las segundas eran
pesadas, poco precisas y muy voluminosas. Todo ello garantizó un
éxito moderado del Paterson, al que siguieron rápidamente
otros modelos mejorados y de mayor calibre.
A pesar de que Samuel Colt
fue el primero en construir revólveres, tal y como los conocemos
actualmente, no fue el único, ni siquiera el mejor, gozó del
tiempo que tuvo de exclusividad por la patente, pero esto
permitió a la competencia analizar a fondo las armas de Colt
viendo cuales eran sus virtudes y defectos.
Cuando prescribió su
patente, en 1857, aparecieron los, tal vez, mejores revólveres
de avancarga de todos los tiempos, Rémington, Whitney, Rogers
Spencer y un largo etc., todos ellos de armazón cerrado y
compitiendo por ese gran mercado que era la floreciente América
con una incipiente guerra civil a las puertas.
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Roger Spencer de calibre .44 con
una modificación libre de su
propietario sobre el punto de
mira.
El reglamento MLAIC
prohíbe expresamente este tipo
de modificaciones en el punto
352, apartado C, punto 2. |
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Deane Harding de calibre .44 y
doble acción. |
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El revólver de Colt fue una
revolución en su momento, pero 30 años después seguía
manteniendo los mismos principios de armazón abierto y anclaje
del cañón mediante una “chaveta” cuyo diseño resultaba arcaico,
primitivo, y en clara desventaja con sus competidores de armazón
cerrado.
La principal diferencia
entre los revólveres Colt y sus competidores, era
fundamentalmente lo mencionado anteriormente. Indudablemente los
de castillo cerrado eran mas resistentes, pero tenían el
inconveniente de que los restos del pistón disparado podía, y de
hecho ocurría en ocasiones, bloquear el tambor, impidiendo su
giro y por lo tanto imposibilitando el disparo con las nefastas
consecuencias que eso podía conllevar en según que situaciones.
Esto último fue muy empleado por Colt para vender su diseño. En
aquella época y aun hoy en día decir Colt es sinónimo de
revólver.
En la misma época se
construían en Europa unos fiables revólveres, Adams, Tranter,
Deane-Harding, Le Mat y otros que incluso se exportaron a
Norteamérica donde la guerra con Méjico, la conquista del Oeste
y la guerra de secesión, demandaron una cantidad ingente de
armas.
Todo el siglo XIX fue
prolijo en cuanto a la evolución de las armas se refiere.
Comenzó con la pólvora negra, cañones de ánima lisa y armas de
chispa que encendían la carga con pedernal, evolucionó con las
armas de fulminante de percusión y terminó con el cartucho
metálico, las pistolas semiautomáticas y pólvora nitrocelulósica
o sin humo, que aun hoy, en el siglo XXI seguimos empleando.