José Ramón Galán Talens

 

 

Carga de un revólver

El concepto del revólver de avancarga del siglo XIX fue tan acertado que los actuales, aunque mejorados, mantienen los conceptos básicos del arma.

 

El Rémington New Model Army 1863 es el revólver mas empleado en las competiciones, tanto en las versiones para Mariette, como entre los originales que compiten en la prueba de Colt. En la mesa podemos ver además del revólver, una baqueta de limpieza y secado, grasa y aplicador para la misma, embudo para facilitarnos la carga, proyectiles esféricos y fulminantes.

 

 

CARGA  DEL  REVÓLVER

 

La carga de un revolver resulta un poco mas laboriosa que la de una pistola monotiro, no tanto por el número de recámaras a cargar, sino por la ubicación de las mismas que requiere un poco de habilidad. Se pueden emplear soportes para facilitar la labor, permitiéndonos emplear en la carga las dos manos. Pero un pequeño embudo de carga es sin duda el accesorio que mas nos facilitará la carga sin derramar nada.  

 

 

El reglamento MLAIC en el punto 355 estipula que los revólveres se deben cargar en un número mínimo de recámaras:

 

355      Miscelánea

 

1) Para evitar el uso de los revólveres como pistolas de un solo disparo, los tiradores tendrán que cargar al menos cinco recámaras para cada una de las dos primeras series de carga*

 

2) El cilindro puede ser desmontado por cualquier motivo pero no para cargar.

 

Nota: Esta regla no se aplicará a cualquier revólver Adams, los cuales no tienen baqueta de carga.

 

* Anécdota a tener en cuenta.- Ocurrió en el mundial de Italia 2002, donde unos de los secretarios de puesto anotó la secuencia de un tirador del equipo español que fue amonestado tras finalizar la prueba (podría haber sido descalificado) y no comprendía el porque de ello, pues había cargado en la secuencia correcta según él mismo pensaba. Tras averiguar el motivo, el juez de cancha me dijo que la secuencia que había empleado era incorrecta porque había cargado una recámara y efectuado el disparo de limpieza, para posteriormente efectuar la recarga en secuencia 5-5-3. Obviamente la secuencia era incorrecta según el reglamento y no pasó a mas porque se pidieron disculpas y porque el tirador no había alcanzado una buena marca, pero que hubiese tenido funestas consecuencias de haber logrado una marca de podio.

 

Antiguamente el sellado de las recámaras se tomaba al pie de la letra. Motivado por esto, el proyectil debía quedar enrasado.
Un pequeño embudo nos facilitará la carga sin derramar nada.  

Revólver cargado y sellado a la antigua usanza.

 


 

Antes de cargar un revólver, comprobaremos que las recámaras estén limpias y no haya obstrucciones en el canal de fuego de las chimeneas. Algunos tiradores para este fin disparan pistones en vacío sobre cada una de las recámaras. Personalmente no lo hago porque mantengo estas limpias, secas y sin ningún tipo de aceite.

 

1º.- En primer lugar se lleva el martillo percutor a la primera posición o medio armado, también conocida como posición de seguro, a medio camino entre la de descanso y la de armado o “amartillado”. En esta posición el tambor queda liberado, pudiendo girar libremente, lo que nos permitirá cargar y girar el tambor hasta completar el proceso.

2º.- A continuación y con el revolver en posición vertical, disponemos un pequeño embudo en la primera de las cámaras a cargar y vertemos la dosis de pólvora, que llevaremos en tubos pre-dosificados (por seguridad y por que así lo exige el reglamento).

 

SECUENCIA DE CARGA

1º.- Con el martillo en posición de medio armado, cargamos la pólvora. 2º.- Seguidamente vertemos una cantidad de sémola pre-dosificada. 3º.- Quitamos el embudo y depositamos un proyectil en la recámara.
4º.- Atacamos el proyectil con fuerza. 5º.- Depositamos un poco de grasa en el aplicador. 5ºb.- O bien la depositamos directamente sobre el proyectil.
6º.- Apoyamos el aplicador y le damos un medio giro para que reparta la grasa y extraiga el sobrante. 7º.- El revólver está cargado. 8º.- Solo queda insertar los fulminantes y empezar nuestra sesión de tiro.

 

3º.- Seguidamente introducimos el material inerte, sémola o taco de fieltro. Esto lo hacemos para rellenar el espacio que no ocupamos con la pólvora debido a que en la actualidad empleamos cargas sensiblemente menores y a que las cámaras están previstas para ser cargadas con dos tipos de proyectil distintos, esférico y ojival, este último relativamente más largo.

La sémola tiene algunas ventajas sobre los tacos de fieltro, la primera de ellas es que podemos modificar fácilmente la cantidad para adaptarla a nuestros requerimientos (proyectil mas o menos enrasado) y además, una vez comprimida por el proyectil, no intenta recuperar el volumen inicial, algo que si ocurre con los tacos de fieltro y cuyo efecto resulta negativo para la regularidad en el tiro.

4º.- A continuación centramos un proyectil esférico y lo atacamos con la baqueta de carga hasta que este descanse firmemente sobre el taco de fieltro o la sémola. El atacado debe ser fuerte, pero no es necesario aplicar una fuerza excesiva. También podemos cargar un proyectil ojival siguiendo el mismo proceso, pero se consiguen peores resultados en cuanto a precisión y regularidad.

 

Rémington New Model Army 1863 en un soporte muy pesado pero cómodo para la carga.

En la imágen superior vemos aumentado, la erosión del eje del tambor causada por los gases del disparo.

Envoltorios originales de 6 cartuchos para revólver.

 

5º.- Con ello ya tenemos cargada una recámara, tan solo nos resta aplicar un poco de grasa sobre el proyectil para facilitar su desplazamiento a través del cañón, evitar el indeseado emplomado del ánima y cumplir con el punto 521 del reglamento MLAIC que obliga a sellar las recámaras tras su carga. Esta operación se puede realizar de varias maneras distintas, personalmente recomiendo un sellado ligero con una mínima cantidad de grasa depositada sobre los bordes del proyectil con un aplicador de forma cóncava.

6º.- Repetimos la operación hasta completar las cinco a seis recámaras, según consideremos mas adecuado a nuestro interés.

7º.- Con esto ya tendremos el revólver cargado y solo nos queda insertar los fulminantes sobre las chimeneas. Para esta última operación, situaremos el arma apuntando hacia la línea de blancos e introducimos los “pistones” con la parte abierta ligeramente “chafada” para que se mantengan en su sitio mientras disparamos.

8º.- Por último y ya con el arma cargada y dispuesta, solo resta comenzar nuestra sesión de tiro hasta vaciar el tambor.

 

 

     

Rémington Beals patente de 1858 y precursor del New Model Army. En el estuche podemos ver una caja de cartuchos originales de papel combustible. Entre otras diferencias con el N.M.A, este revólver no tiene los resaltes entre recámaras del tambor que permitía llevarlo totalmente cargado sin peligro de que se disparase por un golpe accidental.

 

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