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El
Rémington New Model Army 1863 es el
revólver mas empleado en las
competiciones, tanto en las versiones
para Mariette, como entre los originales
que compiten en la prueba de Colt. En la
mesa podemos ver además del revólver,
una baqueta de limpieza y secado, grasa
y aplicador para la misma, embudo para
facilitarnos la carga, proyectiles
esféricos y fulminantes.
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CARGA DEL REVÓLVER
La carga de un revolver
resulta un poco mas laboriosa que la de una pistola
monotiro, no tanto por el número de recámaras a cargar, sino
por la ubicación de las mismas que requiere un poco
de habilidad. Se pueden emplear
soportes para facilitar la labor, permitiéndonos emplear en
la carga las dos manos. Pero un pequeño embudo de carga es
sin duda el accesorio que mas nos facilitará la carga sin
derramar nada.
El reglamento MLAIC en
el punto 355 estipula que los revólveres se deben cargar en
un número mínimo de recámaras:
355 Miscelánea
1) Para evitar el uso
de los revólveres como pistolas de un solo disparo, los
tiradores tendrán que cargar al menos cinco recámaras para
cada una de las dos primeras series de carga*.
2) El cilindro puede
ser desmontado por cualquier motivo pero no para cargar.
Nota: Esta regla no
se aplicará a cualquier revólver Adams, los cuales no tienen
baqueta de carga.
* Anécdota a tener en cuenta.- Ocurrió en el
mundial de Italia 2002, donde unos de los secretarios de puesto
anotó la secuencia de un tirador del equipo español que fue
amonestado tras finalizar la prueba (podría haber sido
descalificado) y no comprendía el porque de ello, pues había
cargado en la secuencia correcta según él mismo pensaba. Tras
averiguar el motivo, el juez de cancha me dijo que la secuencia
que había empleado era incorrecta porque había cargado una
recámara y efectuado el disparo de limpieza, para posteriormente
efectuar la recarga en secuencia 5-5-3. Obviamente la secuencia
era incorrecta según el reglamento y no pasó a mas porque se
pidieron disculpas y porque el tirador no había alcanzado una
buena marca, pero que hubiese tenido funestas consecuencias de
haber logrado una marca de podio.
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Antiguamente el sellado de las
recámaras se tomaba al pie de la
letra. Motivado por esto, el
proyectil debía quedar enrasado. |
Un pequeño embudo nos
facilitará la carga sin
derramar nada.
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Revólver cargado y sellado a
la antigua usanza.
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Antes de cargar un
revólver, comprobaremos que las recámaras estén limpias y no
haya obstrucciones en el canal de fuego de las chimeneas.
Algunos tiradores para este fin disparan pistones en vacío
sobre cada una de las recámaras. Personalmente no lo hago
porque mantengo estas limpias, secas y sin ningún tipo de
aceite.
1º.-
En primer lugar se lleva el martillo percutor a la primera
posición o medio armado, también conocida como posición de
seguro, a medio camino entre la de descanso y la de armado o
“amartillado”. En esta posición el tambor queda liberado,
pudiendo girar libremente, lo que nos permitirá cargar y
girar el tambor hasta completar el proceso.
2º.- A
continuación y con el revolver en posición vertical,
disponemos un pequeño embudo en la primera de las cámaras a
cargar y vertemos la dosis de pólvora, que llevaremos en
tubos pre-dosificados (por seguridad y por que así lo exige
el reglamento).
3º.-
Seguidamente introducimos el material inerte, sémola o taco
de fieltro. Esto lo hacemos para rellenar el espacio que no
ocupamos con la pólvora debido a que en la actualidad
empleamos cargas sensiblemente menores y a que las cámaras
están previstas para ser cargadas con dos tipos de proyectil
distintos, esférico y ojival, este último relativamente más
largo.
La sémola tiene algunas ventajas sobre los
tacos de fieltro, la primera de ellas es que podemos
modificar fácilmente la cantidad para adaptarla a nuestros
requerimientos (proyectil mas o menos enrasado) y además,
una vez comprimida por el proyectil, no intenta recuperar el
volumen inicial, algo que si ocurre con los tacos de fieltro
y cuyo efecto resulta negativo para la regularidad en el tiro.
4º.- A
continuación centramos un proyectil esférico y lo atacamos
con la baqueta de carga hasta que este descanse
firmemente sobre el
taco de fieltro o la sémola. El atacado debe ser
fuerte, pero no es necesario aplicar una fuerza excesiva. También podemos
cargar un proyectil ojival siguiendo el mismo proceso, pero
se consiguen peores resultados en cuanto a precisión y
regularidad.
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Rémington New Model Army 1863 en
un soporte muy pesado pero
cómodo para la carga.
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En la imágen superior vemos
aumentado, la erosión del eje
del tambor causada por los gases
del disparo. |
Envoltorios originales de 6
cartuchos para revólver.
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5º.-
Con ello ya tenemos cargada
una recámara, tan solo nos resta aplicar un poco
de grasa sobre el proyectil para facilitar su
desplazamiento a través del cañón, evitar el
indeseado emplomado del ánima y cumplir
con el punto 521 del reglamento MLAIC que obliga
a sellar las recámaras tras su carga. Esta operación se puede
realizar de varias maneras distintas,
personalmente recomiendo un sellado ligero con
una mínima cantidad de grasa depositada sobre
los bordes del proyectil con un aplicador de
forma cóncava.
6º.-
Repetimos la operación
hasta completar las cinco a seis recámaras,
según consideremos mas adecuado a nuestro
interés.
7º.-
Con esto ya tendremos el
revólver cargado y solo nos quedará insertar los
fulminantes sobre las chimeneas. Para esta
última operación, situaremos el arma apuntando
hacia la línea de blancos e introducimos los
“pistones” con la parte abierta ligeramente
“chafada” para que se mantengan en su sitio
mientras disparamos.
8º.-
Por último y ya con el arma
cargada y dispuesta, solo resta
comenzar nuestra sesión de tiro
hasta vaciar el
tambor.
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