En la
actualidad y ciñéndome al uso que hacemos los deportistas que practicamos el
Tiro Deportivo con Armas Históricas, debo destacar que precisamos un suministro
constante del mismo, ya que la mayoría fabricamos nuestros propios proyectiles,
especialmente los largos, ya que los esféricos cabe la posibilidad de comprarlos
ya manufacturados, mientras que respecto de los largos, la variedad en calibres,
formas y pesos, hace que resulte casi imposible disponer del que precisamos.
Por
ello la mayor parte de tiradores disponemos de los útiles necesarios para su
fabricación, y si tenemos tiempo, sale mas a cuenta “fundirlos”
uno mismo. La materia prima, es decir el plomo, se puede conseguir de varias
formas, la mas simple es adquirirlo en las tiendas de fontanería en forma de
tubo enrollado o láminas que se venden con una pureza del 99%,
pero siempre existen otras fórmulas, casi todos
conocemos algún fontanero o albañil que nos lo puede proporcionar, y suelen
ser unos fiables
suministradores de plomo para reciclar.
El proceso
de limpieza (reciclado) que siguen los que lo practican (entre ellos el que
escribe), consiste en una primera selección y corte en trozos apropiados al
recipiente en el que fundiremos el metal. Durante el proceso de selección,
separaremos todas las uniones que contengan soldaduras, ya que están compuestas
principalmente por estaño. Estas piezas conteniendo soldadura las podremos
reservar para cuando necesitemos una aleación de plomo endurecido.
A
continuación se funde en un recipiente adecuado (grande) que removeremos para
que afloren a la superficie todo tipo de cuerpos extraños no combustibles
(residuos orgánicos, pinturas etc.) gracias a su menor peso específico.
Para todo el proceso es recomendable usar
unos buenos guantes de piel y mascarilla de protección.
Una vez se
encuentra el metal fundido y eliminadas las impurezas, procederemos a purificar
el plomo removiéndolo de forma que los óxidos de metales diferentes que se
encuentran aleados con el, aparezcan en la superficie en forma de escoria (se
aprecia claramente), pudiendo ser extraídos fácilmente. La mayor densidad del
plomo y la baja temperatura a que funde, respecto de otros metales, favorece que
se forme en la superficie de la colada esta escoria. Una vez que tengamos el
plomo limpio y brillante, lo pasaremos a la lingotera, de forma que almacenamos
estos lingotes de plomo limpio que son perfectamente útiles para emplearlos
directamente en los hornillos especiales para “fundir”
proyectiles.
Empleo la
palabra fundir proyectiles, porque es la acepción empleada por el colectivo de
tiradores al referirnos a la fabricación de estos mediante el proceso de
introducir plomo liquido en un molde con la forma del proyectil tallada en su
interior.
Recordar que en las labores de reciclado
sigue vigente la recomendación de hacerlo en un sitio ventilado y provistos de
nuestra mascara de protección.