PROYECTIL  MINIÉ

 

 

 

 

 

 

José Ramón Galán Talens

 

Es el que marcó un antes y un después en la historia sobre la evolución de las armas, con el comienza la era de las armas rayadas y la precisión. Desde principios de siglo (XIX) se estaban realizando estudios para conseguir un proyectil que fuera rápido de cargar y aprovechase las virtudes de cañón estriado, consiguiendo diferentes variantes precursoras del proyectil Minié.

Pero no será hasta la aparición del fusil Enfield Patern en 1853, un arma que junto con los proyectiles minié de base hueca y expandible para la carga rápida en cañones estriados, imprimiría un cambio importante en la historia del armamento militar, ya que todos los ejércitos del mundo estuvieron dotados de este tipo de rifles derivados en mayor o en menor medida de este. El calibre típico de estos proyectiles, fue de .577 a .585 (14,65 a 14,85 m/m) y un peso que rondaba los 500 grain (32,7 gramos) por lo que su poder letal o invalidante, lo mantenían durante mucha distancia, tanta que las leyendas de la época citaban que a 1000 yardas (914 mts) eran capaces de atravesar una tabla de pino de 10 cm., con la carga normal de guerra. Los cartuchos originales iban cargados con 4, o 4,5 gramos de pólvora (61 o 68 grain) del tipo militar (baja calidad respecto de la comercial de la época), con la que conseguían una velocidad inicial de entre 290-320 mts. Teniendo en cuenta esta velocidad y la desaceleración que sufrirá el proyectil debido a su propia forma, calibre, distancia etc., es altamente improbable que a esa distancia (mas de 900 mts) pudiera atravesar una tabla de pino, siquiera de 5 cm.

Actualmente denominamos proyectiles minié a todos los de base hueca, al menos los practicantes del tiro con armas históricas. Este tipo de proyectil es el mas complejo y lento de fabricar por el procedimiento de solidificar plomo en un molde, y esto es así a causa del accesorio móvil que sirve para conseguir la base hueca. Debido a esta movilidad y no formar parte de un cuerpo metálico mas grande, tiende a enfriarse mas rápidamente que el resto del molde y a generar turbulencias durante el vertido del plomo, que producen burbujas de aire que tienden a cambiar el centro de gravedad y por ende afectan gravemente a la estabilidad del vuelo del proyectil. A pesar de ello, la mayoría de los grandes campeones de la especialidad (españoles y extranjeros), se los fabrican ellos mismos, pero sometiéndolos posteriormente, a una rigurosa inspección. Este control consta de una primera selección visual que descarta todos los que presenten zonas redondeadas donde debieran ser ángulos vivos, seguidamente se pesan todas y cada una de las balas, descartando aquellas que presenten diferencias de peso significativas y que varían en función de lo selectivo que sea el tirador.

Aparte de todos estos controles, no resulta aconsejable emplear en una competición, proyectiles fabricados en distintas ocasiones, ya que podrían no comportarse de igual manera. Todo lo dicho puede parecer excesivamente “puntilloso”, pero de alguna manera debe ser conveniente, pues un tirador deportivo exige a este conjunto de arma-proyectil un rendimiento impensable en la época, y en algunas ocasiones, se consigue incluso mas precisión que con los rifles deportivos y miras ortópticas, como el caso de los rifles minié del tipo Rémington 1863 Zouave, popularmente conocidos como “Zuavos", un  arma que por su extraordinario comportamiento es muy apreciada por los tiradores.

Para fabricar este tipo de proyectiles necesitaremos una turquesa de calidad contrastada y de acero (RCBS es el mas difundido entre los campeones), aquí no valen los de aluminio por los motivos señalados anteriormente. Seguiremos los consejos reseñados para producir los proyectiles largos, plomo y molde muy calientes, con el añadido de que también deberemos mantener con buena temperatura el cono central (el que formará la cavidad en la base), porque de lo contrario se forman burbujas y deformidades en el hueco de la base, con el resultado de proyectiles defectuosos para uso deportivo.

 

Presentación

Web master. José Ramón Galán