CARGAS
Actualmente me
consta que ya son muchos los aficionados que
están practicando esta nueva disciplina,
oficializada en 2007, pudiendo constatar la
ilusión que está generando en todos ellos.
La sencillez del proceso de carga y del
sistema de puntería es un acicate que anima
a muchos aficionados a practicar Lamarmora,
que tiene adeptos incluso entre los
tiradores de arma corta.
Inicialmente
creo que había un cierto desánimo entre los
tiradores, pues los fusiles militares no
parecen el arma más indicada para el tiro de
precisión a 50 metros en la posición de pie.
Gran calibre, culata recta y elementos de
puntería militares, robustos y austeros,
poco propicios para el tiro de precisión y
más pensados para batir terreno a gran
distancia. Tampoco el sistema de percusión
ayudará demasiado, ya que está
sobredimensionado para un uso intensivo en
las peores condiciones climatológicas y de
mantenimiento. No obstante, y a pesar de
todo ello, resulta asombroso cómo este tipo
de armas, con la carga y proyectil
adecuados, son capaces de agrupaciones
impresionantes a 50 mts. Y una clara muestra
de ello es que el récord en original y
réplica están ya en la marca máxima posible, 100 puntos.
Aunque lo he
mencionado anteriormente, conviene recordar
que antes de aprobar Lamarmora como
especialidad independiente, ya había tiradores españoles
de relevancia, Manuel Astudillo, José Luís
Pérez Molero y otros, que participaban en
Vetterli original con este tipo de fusiles,
concretamente con el modelo Rémington 1863 Zouave.
Consiguieron notables éxitos deportivos,
pero con las mismas cargas que empleaban a
100 metros, o reducidas sensiblemente,
limitándose a cambiar la zona del blanco
sobre la que apuntaban.
En lo que a mis
ensayos se refiere, que han sido muchos, y tanto para fusiles de
calibre .54 como para los de calibre .58,
considero viable la carga de 30 grain de
pólvora Suiza del Nº2 o del Nº3 y entre 20 o
30 de sémola para rellenar un espacio de
recámara similar a la carga original. Con estas
cargas se consiguen velocidades en boca de
entre 230 y 245 mts, perfectas para obtener
la mejor precisión y regularidad a la
distancia que necesitamos de 50 metros.
Sin embargo
existen diferentes maneras de entender estos
aspectos y cada tirador tiene su propio
criterio en cuanto a cargas y sensaciones.
También es cierto que no todas las armas se
comportan de igual manera, pero en general
la velocidad del proyectil que se maneja en
alta competición para Lamarmora oscila entre
los 210 y los 250 metros por segundo. La
forma de obtener estas velocidades es lo que
marca la diferencia, y mientras que hay
fusiles que demandan pólvoras muy rápidas,
otros consiguen los mejores resultados con
las más lentas o de granulación más gruesa y
cargas que llegan a los 45 grain (suiza del
Nº3 o 4).
Respecto de la
utilidad de la sémola, lo cierto es que se
podría tirar perfectamente sin ella, sin
embargo cuando el ánima no está en perfectas
condiciones, los residuos tienden a
acumularse en mayor medida, y a los pocos
disparos ya se aprecia al bajar el
proyectil, especialmente en el último tercio
de cañón. Esto hace que rifle cambie de
comportamiento, disminuyendo la precisión y
variando la zona de impacto. Y es por ello
que se emplea la sémola o cualquier otro
componente inerte natural, para que en el
momento del disparo arrastre parte de los
residuos generados en los disparos
anteriores, permitiendo con ello mantener la
precisión un mayor número de disparos.
La cantidad de
sémola a emplear varia de un rifle a otro en
función de la carga, del tipo y granulación
de la pólvora, peso de proyectil y estado
del ánima del cañón. Como norma general, cuanto peor
sea el estado del ánima,
mayor será la cantidad necesaria de sémola
para mantener el cañón en óptimas
condiciones durante una tirada de concurso.
El acúmulo de
residuos es también uno de los motivos por
los que se ajusta la carga, reduciéndola, a fin de que sean
los mínimos. Sin embargo quiero
destacar que la calidad de la pólvora negra
actual, especialmente la que conocemos como
suiza de
Poudrerie d'Aubonne o la francesa de
Vectan, resultan excepcionales y
óptimas para extraer el máximo rendimiento
deportivo a este tipo de armas militares,
que desde luego no fueron diseñadas para
ello.