LA
COMPETICIÓN
El tiro con
armas históricas se puede vivir de maneras
diferentes, y la competición únicamente es
una de ellas, y no la más importante.
La competición
es inherente a cualquier prueba deportiva en
la que se compite con otros participantes.
Sin embargo el tiro deportivo es algo más, no se
trata de una prueba de rendimiento físico,
ni de estrategia o habilidad, sino de
técnica y autocontrol a partes iguales. Y es
por ello por lo que podemos resultar
competitivos, con ciertas limitaciones,
hasta una edad avanzada.
Personalmente
siempre he gestionado mis entrenamientos y
competiciones de una forma racional, y
teniendo en cuenta los factores mencionados
anteriormente. Siempre he considerado que no
debemos exigirnos el máximo rendimiento en
todas las competiciones, pues resulta muy
sencillo llegar al desánimo cuando los
resultados no acompañan. En la planificación
de la temporada deportiva siempre existe un
objetivo principal, y es sobre este donde
centrar todo
el esfuerzo, el resto deben ser meras
pruebas de ensayo.
Aunque no
merece un apartado especial, destacar que
para la competición al más alto nivel
necesitamos las mejores herramientas y
equipo. Un fusil de calidad contrastada y
capaz de alcanzar las marcas más altas.
Chaqueta y
guante de tiro de calidad y ajustados a la
morfología del tirador.
Accesorios de
carga y las herramientas necesarias para
resolver cualquier imprevisto sin tener que
abandonar la competición.
Gafas de tiro
que nos protejan, y además permitan ver los
elementos de puntería con la suficiente
exactitud y precisión. Así como
todos los elementos accesorios para
adaptarnos a las diferentes condiciones
lumínicas y espaciales, tapas laterales,
visera, filtros et cetera.
Otro aspecto
que me parece necesario para afrontar la
competición con opciones, es la seguridad en
uno mismo y en el conjunto de arma,
proyectil y la carga.
La seguridad en uno mismo no pasa por
creernos los mejores, sino en confiar en
nuestra preparación técnica, pero al mismo
tiempo entender que todos nuestros
adversarios tienen la misma o similar
preparación, y que en iguales condiciones
cualquiera de ellos puede imponerse sin
suponer demérito alguno para nosotros. Solo
de esta forma podremos recuperarnos de un
mal comienzo y reconducir una tirada,
cualquier otra predisposición nos puede
llevar a lo que el autor denomina modo
autodestrucción.