Los fusiles militares de percusión fueron un gran avance tecnológico y precursores de los grandes cambios armamentísticos en la segunda mitad del siglo XIX. Podemos considerarlos como armas de transición hacia los nuevos sistemas de repetición y desaparición de la pólvora negra como propelente de las armas ligeras. Su importancia en la historia se debe a lo convulso de las políticas geoestratégicas y los grandes conflictos en que se vieron envueltas. La actual sociedad moderna nos permite revivir y practicar con este tipo de armas con fines puramente lúdicos y deportivos.

 

Las cargas

La carga es uno de los aspectos que más preocupa a los aficionados, en la creencia que de ella depende el buen funcionamiento del rifle y la precisión en general. Personalmente disiento de ello, disponer de una pólvora de calidad es muy importante, pero la cantidad es menos relevante, siempre que estemos dentro de unos parámetros que impulsen al proyectil a una velocidad que oscile entre los 220 y los 330 metros por segundo.

 

Los fusiles militares de percusión, independientemente del modelo, suelen ser armas de gran calibre, culata recta adecuada al tiro en posición de tendido y elementos de puntería tan sólidos como austeros, nada propicios para el tiro de precisión, y más pensados para batir terreno a larga distancia. Además cuentan con una llave de percusión potente. Todo ello es contrario a lo que se espera de un rifle deportivo, y sin embargo, con la preparación adecuada, se consiguen marcas excepcionales y casi imposibles de creer en un arma de ese tipo. De eso trata la especialidad Minié, competir con un fusil militar sin modificaciones, y extraer lo mejor sus características y de la preparación deportiva del tirador.

 

La carga es importante, la calidad y cantidad de propelente deben adecuarse al proyectil empleado para conseguir un vuelo estable, preciso y regular. Para ello no existe una carga mágica, pero si conocemos las velocidades a que debe moverse un proyectil de base hueca para mantenerse estable. Y en general unas cargas tipo con las que conseguiremos nuestro objetivo. Pero es importante saber que la precisión de un proyectil no solo se consigue con la velocidad de proyección, es la rotación del mismo por unidad de tiempo lo que estabiliza su vuelo.

 

Dado que actualmente tenemos acceso a la mejor pólvora que existe para tiro deportivo, la suiza de Poudrerie d'Aubonne, nos basaremos en ella y en sus denominaciones para este trabajo.

 

Los rifles más empleados son de calibre .58 y .54, y en general los cargamos con proyectiles pesados, que oscilan entre los 25 y 34 gramos. Para conseguir una velocidad en boca superior a 250 metros por segundo, precisaremos de una carga que oscile entre los 3 y 4 gramos de propelente de granulación media o gruesa. Existen diferentes criterios respecto de este último aspecto.

 

El autor considera que una velocidad media que oscile entre los 290 y 310 mts, es la ideal para el tiro deportivo con fusil militar a 100 metros. No es una velocidad marginal, y tampoco excesiva hasta el punto de comprometer la regularidad y comportamiento del rifle, por acúmulo de residuos o excesivo calentamiento del cañón.

 

La particularidad del proyectil minié de base hueca y gran masa, la da la ventaja de mantenerse relativamente estable incluso a bajas velocidades, aunque no son nada recomendables para el tiro de competición a 100 metros. Y esta ventaja la podremos aprovechar en nuestro beneficio, tanto si pretendemos conseguir grandes resultados como para tiro de entretenimiento.

 

El tiro con armas de avancarga permite, manteniendo el conjunto proyectil-calibrado-carga, cambiar muchas otras variables que afectan a la precisión y regularidad de forma muy importante. Tanto es así como que podemos arruinar el comportamiento del rifle por emplear un proceso de carga poco regular, pues tiende a cambiar la zona de impacto, y no solo eso, también compromete la precisión.

Es por ello muy importante mantener un proceso de carga en el que estemos familiarizados, tanto si atacamos fuerte, como si solo apoyamos con el peso de la baqueta de carga, no debemos cambiar durante la competición. Estos son los aspectos que más pueden influir si se cambia el procedimiento durante la competición:

·         Emplear sémola como relleno o no hacerlo.

·         Atacar fuerte, o solo apoyar el proyectil sobre la carga.

·         Emplear un lubricante determinado u otro.

 

Un gran número de decepciones en Minié ocurren por no mantener un proceso de carga metódico, algo que es más importante que la cantidad de propelente. No por ello hay que dejar de lado este aspecto, se trata de uno de los más importantes tras el modelo de rifle y proyectil. Pero de este último hablaremos más adelante.

 

Respecto de la cantidad de pólvora, ya sabemos que oscilará entre los 3 y los 4 gramos, la misma cantidad que se usaba en la época, pero ahora de mayor calidad y con proyectiles calibrados exactamente al ánima de nuestro cañón.

 

La granulometría y ajustar la carga va a ser de lo más sencillo que hagamos, pues tomaremos una referencia inicial con cualquier carga de las mencionadas y a partir de ese momento solo tendremos que realizar comparativas, preferentemente apoyado en mesa de tiro y a 100 metros. No nos sirve ponerlo a 50 metros y hacer la traslación a 100, pues el vuelo del proyectil se compromete según desacelera.

Me gusta emplear la metáfora de la peonza, al lanzarla dará unas vueltas erráticas hasta que su velocidad de rotación la estabiliza en un punto, pero según va desacelerando vemos que comienza a realizar círculos concéntricos que se van abriendo. Bien, eso nos indica que existe una velocidad rotacional que consigue estabilizarla y que desaparece a medida que se ralentiza. Podemos usar esto para entender como funciona el proyectil, aunque no es del todo exacto porque este se verá sometido por otras variables aerodinámicas de la que está libre la peonza.

 

Aunque existen muchas opciones de carga, tomaremos como referencia estandarizada la de 3,5 gramos, aproximadamente 53 grain, de Suiza Nº2 y Nº3, correspondiente a la granulación 3Fs y 2Fs respectivamente para proyectiles pesados de 500 a 560 grain (32,6 - 36,6 gramos). Para los de menor peso, entre 400 y 490 grain (26 - 32 gramos), tomaremos como referencia la carga de 3 gramos o 45 grain.  

 

Con ello buscaremos mantener una velocidad en boca que oscile entre los 300 y 330 mts. Mejor mantenernos en velocidades que oscilen alrededor de los 300 que superiores, pues podremos ganar rasante y perder regularidad en la zona de impacto. No resulta inusual ver tiradores que comienzan bien y a partir media tirada, o en el último tercio, los disparos comienzan a dispersar. Ello puede ser debido al calentamiento del tubo o bien a un exceso de residuos en el ánima. Algunos tipos de lubricante pueden evitar o favorecer el acúmulo de restos de combustión.

 

Pero debemos saber que podemos mantener un buen nivel de precisión y regularidad con proyectiles pesados y velocidades alrededor de los 260 mts. Si nos decidimos por estas velocidades, deberemos ser muy precisos en el procedimiento de carga para evitar cambios en la zona de impacto.

Con proyectiles ligeros de 400/470 grain, mejor mantener velocidades por encima de los 300 mts.

En general este tipo de rifles de gran calibre y proyectil pesado, requieren pólvoras de granulación gruesa, tipo 2F, especialmente los fusiles de línea con cañón de un metro de longitud. Para los fusiles de cañón más corto, 80/85 centímetros, puede ser más aconsejable la de tipo 3F. Sin embargo solo podremos llegar a conclusiones mediante las pruebas. En los campeonatos internacionales y en lo que a cargas y procedimientos se refiere, vemos de todo, y en general, todos consiguen buenos resultados.

Personalmente pienso que tiene mucha importancia la familiaridad con el rifle, es decir, haber realizado todo tipo de pruebas hasta conseguir el conjunto de carga que mejor se adapte a uno mismo. No todos los deportistas se encuentran cómodos esperando un “culatazo” en la cara, aunque sea la mejor forma de conseguir precisión en el banco de tiro. En ocasiones será muy aconsejable buscar una carga cómoda que nos permita tomar la posición de tiro y ejecutar los disparos con la mayor exactitud posible. Por “carga cómoda” debemos entender bajar la cantidad de propelente.

Respecto de la sémola, hay diversidad de criterios. Y aunque es cierto que se podría prescindir sin ella, también lo es que atenúa imperfecciones en el proceso de carga. Cuando no se emplea este relleno hay que ser muy cuidadoso a la hora de atacar el proyectil, pues cualquier variación alterará la zona de impacto. Esto también ocurre cuando empleamos relleno, pero es menos acusado en cierta manera.

Destacar que no está permitido el uso de ningún tipo de taco compacto, aunque sea de material natural, pues de alguna manera ejercería una especie de limpieza del ánima entre disparos, algo totalmente prohibido por el reglamento MLAIC. Si está permitido emplear sémola como relleno inerte.

Como anécdota mencionar que en el mundial de 2012 se presentó una propuesta de prohibición del empleo de sémola en la disciplina de Minié por no ser habitual ni conforme a los criterios militares de la modalidad. Tras el debate fue descartada la propuesta por la mayoría de oficiales MLAIC por varios motivos, uno de ellos es que originalmente se empleaba como taco el propio papel del cartucho. Además tampoco ahora cargamos los fusiles militares con rigor histórico, los proyectiles originales eran muy sub-calibrados, mientras que ahora los calibramos con exactitud etc.

4.7. Las armas de fuego. Reglas específicas.

A. Generalidades

a) Rifles militares

vii) El uso de rellenos naturales como la sémola es admisible en los fusiles militares.

 

 

La sémola como parte de la carga tiene otras ventajas aparte de atenuar las pequeñas diferencias en el atacado del proyectil. Y el principal sería, sin duda alguna, el efecto de limpieza por erosión tras cada disparo.

Los residuos de combustión de la pólvora tienden a acumularse en la recámara y a los pocos disparos ya se aprecia al bajar el proyectil, especialmente en el último tercio de cañón. Este efecto indeseable provoca un cambio de comportamiento en el fusil, que se aprecia claramente. Es por ello que algunos tiradores, la gran mayoría, emplean sémola o cualquier otro componente inerte natural, para que en el momento del disparo arrastre una parte de los residuos generados en los disparos anteriores. Emplear grasas poco densas o con base acuosa, también pueden contribuir a limitar el efecto mencionado.

 

Existen algunos deportistas que son detractores del uso de sémola. Pero no más que en otras disciplinas.

La cantidad de sémola a emplear varia de un rifle a otro en función de la carga, del tipo y granulación de la pólvora, peso de proyectil y estado del ánima del cañón. Como norma general, cuanto peor sea el estado del ánima, mayor será la cantidad necesaria para mantener el cañón en óptimas condiciones los disparos necesarios para completar una sesión de tiro o concurso. En general conseguiremos nuestro propósito con una cantidad que oscile entre los 20 y 40 grain.    

El acúmulo de residuos es también uno de los motivos por los que se ajusta la carga de pólvora, reduciéndola, a fin de que sean los mínimos. La calidad de la pólvora negra actual, especialmente la que conocemos como suiza de Poudrerie d'Aubonne, o la francesa de Vectan, resultan excepcionales y óptimas para extraer el máximo rendimiento deportivo a este tipo de armas militares.

Como dato anecdótico, señalar que con los cartuchos militares de la época, se obtenían velocidades iniciales de unos 260/330 mts, y estaba comprobado que llegaban a los 900 metros con una velocidad residual que mantenía la capacidad letal. Documentos originales (Gun 84-89047-01-4).

A continuación presento una tabla orientativa con las velocidades medidas a 2 metros de la boca del cañón. Las pruebas han sido realizadas con los dos rifles más usuales en la actualidad, un Rémington 1863 Zouave original, y una réplica del Württenbergischen de Pedersoli, ambos propiedad del autor. Sobre la carga de pólvora, siempre añado unos 30 grain de sémola y sobre esta el proyectil de 535 grain (34,7 gramos) en ambos casos, aunque de calibres distintos .582 y .547

 

Velocidad media obtenida a dos metros de la boca del cañón es la siguiente:

Peso de la carga en grain

Tipo

Granulación

Rémington 1863
calibre .58

Württenbergischen
calibre .54

30

SUIZA

Nº 2 (3F)

231 m/s

247 m/s

45

SUIZA

Nº 2 (3F)

285 m/s

308 m/s

53

SUIZA

Nº 2 (3F)

313 m/s

335 m/s

60

SUIZA

Nº 2 (3F)

331 m/s

359 m/s

30

SUIZA

Nº 3 (2F)

219 m/s

235 m/s

45

SUIZA

Nº 3 (2F)

261 m/s

290 m/s

53

SUIZA

Nº 3 (2F)

286 m/s

321 m/s

60

SUIZA

Nº 3 (2F)

309 m/s

340 m/s

 

Destacar que el comportamiento del rifle con la pólvora 2F y 3F es muy distinto, especialmente en lo que se refiere a la balística de interior, y sus consecuencias en lo que se refiere a la precisión en general. También se aprecia claramente en retroceso.

Los datos aquí presentados son meramente orientativos, pues repetida alguna de las pruebas en otras ocasiones, se han medido diferencias de velocidad substanciales de entre 10 y 20 mts para lo que no tengo ninguna respuesta fehaciente, solo hipótesis sin contrastar.

He realizado las pruebas de velocidad con la Suiza Nº2 y 3 por ser las más habituales entre los tiradores de la modalidad. Ambas son perfectamente válidas y satisfactorias en lo que a potencia y precisión se refiere. Están grafitadas y son relativamente limpias, sin embargo algunos lubricantes con base de cera o parafina pueden favorecer el acúmulo de residuos en el primer tercio del ánima.

Pero sobre cargas y métodos, encontraremos más y mejor información en el apartado destinado a los cuestionarios/entrevista que algunos de los tiradores más destacados de nuestro país han tenido a bien contestarnos y compartir así sus experiencias con todos nosotros y con los futuros aficionados.

En Minié, como en el resto de especialidades consideradas militares, se permite usar embudo de carga con prolongador de hasta 10 centímetros para evitar derrames.

 

 

Las cargas de pólvora deben llevarse pre-dosificadas en tubos individuales. Ello no solo facilita el proceso de carga, también evita accidentes.

 

 

 

Campeonato del Mundo 2014. Granada-España. El tirador suizo Hanss Peter Rüfenacht, Minié réplica 18º con 89 puntos. Carga el rifle con un procedimiento casi místico.

Hans-Peter es uno de los mejores tiradores del mundo con arcabuz de mecha en las dos posiciones. Y ya tan veterano como el autor.

 

 

 

Campeonato de España 2018. CEAR de Granada. Tras el disparo, hay que levantarse y cargar de nuevo. De forma que para cada disparo tenemos que situarnos de nuevo en posición, ajustar la correa, tumbarse, corregir la postura tratando de que sea lo más perfecta posible, pero evitando perder mucho tiempo.

 

 

Campeonato de España 2019. CEAR de Granada. El proceso de carga debe estar tan ensayado que en competición se convierta en modo mecánico.

 

 

La forma teórica en que debe entrar un proyectil al cañón, es ajustado a los campos de las estrías. Esta es la forma en que menos le afectará la expansión por inercia en el momento del disparo. La balística de interior es una ciencia basada en supuestos, y hay que tomarlos como tales.

 

 

Los ensayos continuados son la base de la progresión deportiva.

 

 

Tabla de características y cargas de rifle ingleses del siglo XIX. Ampliar

 

 

Wimbledon 1860. Disparo del rifle de  sir Joseph Whitworth por la reina de Inglaterra. El desarrollo de este modelo de rifle fue un encargo real debido al comportamiento irregular de los Enfield P53. Desafortunadamente apareció cuando ya la cartuchería metálica se estaba imponiendo.

 

 

Rémington 1863 Zouave preparado para comenzar una sesión de entrenamiento.

 

 

Campeonato de España 2017, CEAR Granada. Lubricando los proyectiles de Minié momentos antes de la competición. Y es lo que parece, los estoy engrasando con mantequilla del desayuno, y el rifle "no se queja".

 

 

 

 

Rémington 1863 Zouave. Modelo que evolucionado del Missisipi rifle de calibre .54

 

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