RECALIBRADO

 

 

 

 

José Ramón Galán Talens

 

Entre las armas de Avancarga, de ayer y hoy, la uniformidad en calibres no existe, ni siquiera en las inglesas de calibre 451, pues en los mejores casos varían entre 449 y 453. Por ello y también desde antaño, se fabricaron recalibradores, especialmente para los rifles de tiro a larga distancia, que actualmente empleamos para el tiro a 100 metros, donde por las características del ánima y la forma en que el proyectil toma las estrías, compresión en el momento del disparo, resulta imprescindible un recalibrado que ajuste la bala al diámetro entre campos. Es muy importante el recalibrado en los rifles mencionados, porque el proyectil debe entrar ajustado a los campos pero sin agarrarse, para que en el momento de la aceleración inicial no sufra una compresión defectuosa que le haga “cabecear” en ese momento crítico.

 

Los recalibradores, como su propio nombre indica, sirven para rectificar un proyectil de tamaño mayor, a una medida inferior y perfectamente simétrica. Esta simple descripción nos dice mucho, pero no es literal, porque existe un límite en cuanto a la medida que podemos rebajar, y que no debería ser mayor de 5 milésimas de pulgada, aunque los mejores resultados se obtienen cuando la cantidad a rebajar sea de 1 o 2 milésimas. Cuando hablamos de recalibrado, solo nos referimos al que se lleva a cabo con los proyectiles de plomo, los únicos que se pueden utilizar en armas de pólvora negra. Su uso principal es el de adaptar los proyectiles cilindro cónicos en todas su variantes, al calibre exacto del arma. A diferencia de las armas modernas, las antiguas nos permiten probar múltiples formas de proyectil, con el fin de conseguir la máxima precisión durante un número mayor de disparos.

Como ejemplo, supongamos que tenemos un rifle de calibre .451, y un molde de .456.

Podríamos recalibrar los proyectiles a .451, con lo que el proyectil entrará deslizándose entre campos a través del ánima sin ningún esfuerzo, tomando las estrías en el momento del disparo por compresión. O bien podemos recalibrar ese proyectil a .453 e iniciarlo al cañón clavado en las estrías, bajará con mas dificultad, pero es otra fórmula de carga igualmente válida según nuestros requerimientos. Actualmente ambas opciones de carga son empleadas por la mayor parte de tiradores, si bien la primera funciona muy bien con proyectiles pesados y de calibre 45, mientras que la segunda esta mas indicada para proyectiles mas ligeros o calibres inferiores al mencionado.

 

Actualmente existen muchos tipos de recalibradores y prácticamente todos los fabricantes de material de recarga los ofrecen, todos ellos de máxima calidad y precio relativamente bajo, no obstante y dada la variedad de calibres que se pueden necesitar, suele ser habitual que se realicen artesanalmente. Los podemos fabricar nosotros mismos, o ese amigo mañoso que todos tenemos, pero siempre resultará mas cómodo solicitarlo a alguno de los comerciantes de productos para Avancarga, que los ofrecen a medida, con plazos de entrega limitados y garantía de la medida solicitada. Personalmente, tengo recalibradores de todas marcas y modelos, incluyendo muchos artesanales, sin que pueda definir que unos son mejores que otros, solo la comodidad que se tenga en la forma de hacer pasar el proyectil a su través marcará la diferencia.

 

Son muy fáciles de fabricar, porque básicamente un recalibrador es una pieza metálica con un taladro central que por un lado, el de entrada, tiene el diámetro del molde o turquesa, mientras que en la salida tiene el calibre exacto que deseamos, de manera que el proyectil pueda entrar centrado en el mismo, para posteriormente y mediante un cilindro metálico (de latón generalmente) hacerlo pasar a su través. Esto es muy resumido, habrá que emplear mucho tiempo y lija de aceite para conseguir nuestro recalibrador, y siempre será una experiencia enriquecedora.

 

La mayoría de los comerciales se adaptan a las prensas de recarga y son muy sencillos de usar y generalmente económicos.

 

Antes de finalizar, recordaros que resulta imprescindible o muy aconsejable, engrasar los proyectiles antes del recalibrado, de lo contrario pueden “agarrarse” en el interior del útil de recalibrado y casi seguro que sufrirán alguna deformidad por la compresión cuando le obliguemos a pasar, nada aconsejable para nuestro objetivo.

 

Presentación

Web master. José Ramón Galán