ALEACIONES

en los proyectiles de plomo para armas de avancarga

 

José Ramón Galán Talens

           

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El plomo se alea con distintos metales para conseguir una mayor dureza y resistencia a la fricción. En metalurgia se mide la dureza de un metal, con un mecanismo que golpea la superficie, midiéndose luego la profundidad de la marca dejada por este. Se denomina prueba de Brinell en honor al ingeniero sueco Johann Brinell que inventó la maquina. Actualmente la dureza de un metal se da en grados Brinell, aunque existen otros mecanismos similares con escalas o parámetros de medida similares.

 

Los proyectiles fabricados con estas aleaciones tienen una mayor resistencia a la abrasión y se pueden disparar a mayor velocidad inicial, obteniendo un comportamiento balístico diferente, por cuanto en su desplazamiento por el interior del cañón no sufre la ligera compresión por inercia que si afectaría a un proyectil de plomo puro. Estos cambios también afectan a la balística de exterior y lógicamente a la terminal o de efectos.

 

Los metales con que se suele alear el plomo para conseguir una mayor dureza, son el estaño y el antimonio, o ambos en distintas proporciones. Como dato de interés, indicar que la temperatura de fusión del estaño, son 232º C, mientras que la del antimonio es de 630º C. Estos datos debemos tenerlos muy en cuenta, porque si empleamos una aleación que contenga antimonio, deberemos cuidar que la temperatura alcance la de fusión de este elemento, de lo contrario flotará entre la escoria o residuos sólidos. La temperatura de fusión del plomo es de 328º, pero esta aumenta ligeramente cuando su pureza decrece y contiene otros metales aleados, como los mencionados anteriormente.

Actualmente se emplean este tipo de aleaciones en la mayoría de proyectiles modernos sin envuelta, pero también en épocas pretéritas se aprovecharon de las ventajas que ofrecen las aleaciones, aunque en un número reducido, ya que las velocidades que se obtenían nunca fueron suficientemente importantes. La  mayor parte de experimentos se realizaron a mediados del siglo XIX, cuando los ingenieros civiles y militares ensayaban con las nuevas armas rayadas.

 

Actualmente y por lo que se refiere a las armas que emplean la pólvora negra como propelente, las de cartucho metálico son las que hacen un uso mas generalizado de este tipo de aleaciones, mas o menos “duras”. En las disciplinas de “avancarga”, no hay ninguna que requiera especialmente de su uso, si bien en las de ánima lisa suele dar un buen resultado, tanto las que cargan el proyectil desnudo, como las que lo hacen envuelto en calepino, concretamente Tanegashima, Hizadai, Miguelete, Cominazo y Tanzutsu. Respecto de las armas con estrías, puede ser indicado en los fusiles de paso rápido que empleen proyectil corto cuya relación entre longitud y calibre sea 1,5/1 o similar. En estos casos resulta aconsejable iniciar el proyectil al cañón con las estrías clavadas, y disponer un taco de cartón (fieltro o similar) entre la carga y el proyectil a fin de mejorar la obturación de los gases.

 

En cuanto a las armas estriadas que disparen proyectil esférico envuelto en calepino, esta totalmente contraindicado el empleo de aleaciones, pues su dureza impide que el calepino pueda transmitir (resbala) correctamente el efecto giroscópico de las estrías, y por tanto su estabilización. En cuanto a los fusiles que emplean proyectil largo cuya relación entre la longitud y calibre sea de 3/1 aproximadamente, también esta desaconsejado, ya que la mayoría de estos proyectiles se cargan sub-calibrados para aprovechar una serie de ventajas del plomo puro, la maleabilidad principalmente, que permiten al proyectil tomar las estrías en el momento del disparo por compresión.

 

Presentación

Web master. José Ramón Galán