El cartucho 45-70

Parte 1ª

 José Ramón Galán Talens                                        

                                       

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El cartucho 45-70 Government (del gobierno) de origen totalmente militar, ha conseguido mantenerse vivo hasta el nuevo milenio gracias a sus características que le hicieron apto, tanto para la caza como para las competiciones deportivas. En la actualidad su uso esta muy limitado, y solo algún nostálgico aun lo emplea para la actividad venatoria y no por falta de cualidades, sino porque en el mercado existen cartuchos con mejores prestaciones balísticas y porque en la práctica ya no se recamaran armas para el 45-70, tan solo algunos modelos deportivos o de colección, réplicas de modelos del siglo XIX.

Los cartuchos que se comercializan actualmente como 45-70 Govt. están cargados con pólvora "sin humo" o nitrocelulósica, y con mas o menos aceptación ha conseguido llegar hasta nuestros días por su característico gran poder de parada (stoping power) y buen comportamiento en zonas de matorral denso o bosque bajo, sobre todo si se usa con proyectiles de 500 grain, incluso con los de 400 el resultado es demoledor para animales de talla media, aunque la tendencia actual en cuanto a calibres se refiere, lo este relegando al olvido. Además su vaina "casi" cilíndrica es de muy fácil recarga y por su baja velocidad inicial de entre 350 y 550 mts (dependiendo del peso del proyectil que usemos) admite perfectamente los proyectiles de plomo endurecido que nosotros mismos podemos fabricar si disponemos del molde adecuado.

Aunque sigue llamándose como el cartucho original de pólvora negra, 45-70 Govt, debemos tener en cuenta que los cartuchos comercializados actualmente con pólvora sin humo se fabrican pensando en las armas modernas recamaradas para este (el de pólvora sin humo), y que para obtener unas mejores prestaciones balísticas, han tenido que aumentar la presión (entre 1500 y 2000 Kp/cm aproximadamente) en recámara. Deberemos pues, abstenernos de usar este tipo de cartuchos modernos en armas originales (en algunas réplicas deberemos tener precaución) que fueron diseñadas para el cartucho de pólvora negra, como por ejemplo los Springfield Trapdoor, Rémington Rolling Block y otros, que estaban previstos para soportar una presión máxima en recámara de 1000 Kp/cm.

 

 

 

 

 

 

Equipo americano de tiro a larga distancia 1880 con sus rifles del tipo Sharps y Rolling Block.
Y en primer plano, sus
baquetas de limpieza, necesarias para mantener las ánimas en perfecto estado y por ende la precisión.

 

Para el fusil Springfield Trapdoor (trampilla) modelo 1865, que procedía de la reforma de los Springfield de avancarga, se diseñó el cartucho 58-60-500, que básicamente era igual al cartucho de avancarga (proyectil minié de calibre 58, carga de 60 grain de pólvora y 500 grain de peso del proyectil) pero con vaina metálica y percusión anular (como los cartuchos de calibre .22 actuales que tanto conocemos y que derivan asimismo de otro .22 de mediado siglo XIX). Pero este cartucho no satisfizo a los militares, pues no mejoraba demasiado al sistema anterior de avancarga, por lo que para el modelo siguiente 1866 sé rediseñó el cartucho, convirtiéndose en el 50-70-450, reduciendo el calibre a 50 milésimas de pulgada con un proyectil sólido (no Minié) de 450 grain de peso y una carga de 70 de pólvora negra. Este cartucho ya era de fuego central, pues generaba bastante mas presión que su predecesor y no hubiese aguantado con una vaina de encendido anular. Se aprovecho los sistemas de encendido por percusión central que en aquellos tiempos se estaban ideando, primero con el sistema Berdan y más tarde con el Boxer. Este cartucho también se denominó 50-70, y ya era considerado muy potente en la época, pues los 370 mts de velocidad en boca, junto con el peso y forma del proyectil, le conferían una trayectoria tensa (para la época) y una muy buena potencia remanente incluso a largas distancias. Durante esta década hubo una febril actividad en el diseño y estudio de nuevos cartuchos metálicos fundamentalmente de percusión central, tantos que sería prácticamente imposible hacer breve un repaso de todos ellos, por lo que solo citaré los que tuvieron algo que ver con el que nos ocupa.

1873 es la fecha que pasa a la historia casi como la consolidación del cartucho metálico de fuego central. El Springfield modelo 1873 se recamara para el nuevo 45-70-400, denominado por el ejercito como 45-70 Government. En este cartucho de nuevo se reduce el calibre y peso del proyectil, manteniendo la carga en los 70 grain, con el fin de aumentar la velocidad inicial a 420 mts y conseguir una mayor potencia y rasante. Pero a pesar de los cambios, no obtenían una precisión razonable, por lo que mas adelante lo cargaron con proyectiles de 500 grain pensando que con ello se aprovecharían mejor los gases de la combustión de la carga. No obstante jamás pasaría a los anales de la historia por su precisión, pero no porque no la pudiera tener, sino porque las armas militares que lo usaron fueron desde un primer momento "refritos", incluso algunas de las primeras ametralladoras que se diseñaron estaban recamaradas para este cartucho. En el cartucho militar la carga consistía en 70 grain de pólvora de calidad regular, un taco de cartón duro y proyectil de 400 grain con envuelta de papel encerado.

En el ámbito civil se construyeron magníficos rifles del tipo Rémington Rolling Block y Sharps que si supieron sacar partido a este magnífico cartucho. En distintas competiciones deportivas de tiro a larga distancia, consiguieron imponerse sobre otros cartuchos hoy desaparecidos. No obstante debe tenerse en cuenta que optimizaron el cartucho por medio de la recarga, mejorando la calidad de la pólvora, buscando el proyectil mas idóneo (forma, peso, aleación etc...) o preciso, limpiando el ánima del cañón entre disparos, etc.

Debemos recordar el famoso concurso de Winbledon en la década de los 70 (del siglo XIX), en el que se enfrentaron un equipo americano con armas de cartucho metálico (rifles Sharps y Rémington Rolling Block) contra otro inglés con armas de avancarga (rifles del tipo Alexander Henry y Rigby fundamentalmente) en una prueba de precisión típica a la distancia de 1000 yardas (914 metros). La prueba fue ganada por el equipo americano, pero hubo una reclamación del equipo anfitrión respecto a que los tiradores americanos limpiaban el cañón entre disparos, por lo que a petición de un periodista se hizo una segunda prueba (la revancha) en la que no se podía limpiar el cañón. En esta ocasión fue ganada por el equipo ingles con armas de avancarga, quedando ambos contendientes satisfechos.

Hay una diferencia abismal entre la balística de interior de un arma que se carga por la boca y que toma las estrías por compresión en el momento del disparo, respecto de otra de cartucho metálico y cuyo proyectil tiene ya el diámetro del ánima a fondo de estrías, pero eso es un tema que merecería capitulo aparte.

El motivo de este comentario ha sido para sacar la conclusión de que limpiando entre disparos, las armas de cañón estriado en almena y cartucho metálico cargado con pólvora negra, fueron superiores a las de avancarga en cuanto a precisión se refiere. De todos los cartuchos que coexistieron con el que es motivo de este trabajo, tan solo ha sobrevivido al olvido el 44-40 WCF que será motivo de un próximo trabajo.

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