LA COMPETICIÓN

El tiro con armas históricas se puede vivir de maneras diferentes, y la competición únicamente es una de ellas, y no la más importante.  

La competición es inherente a cualquier prueba deportiva en la que se compite con otros participantes. Sin embargo el tiro deportivo es algo más, no se trata de una prueba de rendimiento físico, ni de estrategia o habilidad, sino de técnica y autocontrol a partes iguales. Y es por ello por lo que podemos resultar competitivos, con ciertas limitaciones, hasta una edad avanzada.  

Personalmente siempre he gestionado mis entrenamientos y competiciones de una forma racional, y teniendo en cuenta los factores mencionados anteriormente. Siempre he considerado que no debemos exigirnos el máximo rendimiento en todas las competiciones, pues resulta muy sencillo llegar al desánimo cuando los resultados no acompañan. En la planificación de la temporada deportiva siempre existe un objetivo principal, y es sobre este donde centrar todo el esfuerzo, el resto deben ser meras pruebas de ensayo. 

Aunque no merece un apartado especial, destacar que para la competición al más alto nivel necesitamos las mejores herramientas y equipo. Un fusil de calidad contrastada y capaz de alcanzar las marcas más altas.

Chaqueta y guante de tiro de calidad y ajustados a la morfología del tirador.

Accesorios de carga y las herramientas necesarias para resolver cualquier imprevisto sin tener que abandonar la competición.

Gafas de tiro que nos protejan, y además permitan ver los elementos de puntería con la suficiente exactitud y precisión. Así como todos los elementos accesorios para adaptarnos a las diferentes condiciones lumínicas y espaciales, tapas laterales, visera, filtros et cetera

Otro aspecto que me parece necesario para afrontar la competición con opciones, es la seguridad en uno mismo y en el conjunto de arma, proyectil y la carga. La seguridad en uno mismo no pasa por creernos los mejores, sino en confiar en nuestra preparación técnica, pero al mismo tiempo entender que todos nuestros adversarios tienen la misma o similar preparación, y que en iguales condiciones cualquiera de ellos puede imponerse sin suponer demérito alguno para nosotros. Solo de esta forma podremos recuperarnos de un mal comienzo y reconducir una tirada, cualquier otra predisposición nos puede llevar a lo que el autor denomina modo autodestrucción

Competición Copa Presidente en Canto Blanco, Madrid. Unos ejercicios de tiro en seco nos ayudan a percibir sensaciones que nos permitirán ajustar los elementos de las gafas de tiro, incluida la protección lateral y superior si fuera necesario.

 

Campeonato del Mundo 2012, Pforzheim-Alemania.
Puesto de tiro preparado y con todo lo necesario para afrontar la competición ya dispuesto en la mesa de tiro.

   


Campeonato del Mundo 2010, Barcelos-Portugal.
Línea de tiro durante una de las entradas de Lamarmora. Los secretarios de puesto atentos a lo que ocurre en los puestos de tiro.

   

La preparación física es importante en cualquier disciplina deportiva, y con más motivo en el tiro deportivo. Sin embargo no necesitamos ninguna específica, cualquier ejercicio regular que mejore nuestra elasticidad y algo de fondo. Con ello conseguiremos fortalecer nuestro sistema cardiovascular y la resistencia. Ello no solo nos será útil para nuestro deporte, pues mejoramos el funcionamiento del organismo, y con ello la calidad de vida. De alguna manera también prevenimos sobrecargas y lesiones.

El autor ha basado siempre su entrenamiento, de forma autodidacta, con varios ejercicios de elasticidad, empleando siempre la propia arma. La bicicleta o el running se encargarán de mejorar nuestro fondo. El entrenamiento continuado, en seco y tiro real, completarán los ejercicios que nos ayudarán a progresar en nuestro objetivo deportivo.

Las pruebas que realizamos con diferentes cargas nos ayudan a entender el comportamiento y reacciones de nuestro rifle, pero también nos ayuda a mecanizar el proceso de carga. Aunque parezca un contrasentido, considero conveniente realizar entrenamientos con cargas sensiblemente modificadas, aproximadamente en un 10%, para que cambie la zona de impacto, de esta forma introducimos una variable en nuestros entrenamientos que nos obliga a reconducir la zona de impacto a la de máxima puntuación. Bajo el criterio del autor, los entrenamientos deben ser solo eso, ensayos y ejercicios cuyo fin es conseguir el máximo rendimiento en las competiciones.

Estos y otros ejercicios de ensayo nos permitirán familiarizarnos con nuestro rifle. Ello es muy importante porque el factor confianza nos evita la distracción que genera lo contrario, y necesitamos toda la atención en los elementos de puntería y la ejecución del disparo.

 

Considero tan importante descargar nuestra mente de lo más trivial, que en mi libreta de tiro se pueden leer y ver cosas tan simples como un dibujo con la forma de los elementos de puntería perfectamente ajustados. A continuación transcribo la anotación de mi libreta de tiro para la disciplina de Lamarmora por si fuera de interés para los aficcionados:

Retroceso de un Enfield tras el disparo. Obsérvese que este es lineal y desplaza al tirador en su conjunto sin desplazar la mano soporte que se mantiene en posición.

 

La acción de apuntar con el Württembergischen es de las más sencillas por la distancia existente entre la mira trasera y el ojo, superior al resto de fusiles militares.

 

Revisar nuestro equipo antes de la competición nos evitará sorpresas posteriores. Manuel Astudillo en Granada 2008.

Réplica del Württembergischen Máuser de Pedersoli de calibre .54, uno de los más empleados en competición, Lamarmora réplica.
Rémington 1863 Zouave original de calibre .58, uno de los más empleados en competición, Lamarmora original.
Réplica del Enfield Musketoon de Parker Hale de calibre .58, muy empleado en sus tres longitudes de cañón.

   

 

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José Ramón Galán Talens

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