LA CHIMENEA

La chimenea, así como la llave de percusión en su conjunto, son los responsables de iniciar el disparo y tienen su importancia en el comportamiento general del rifle. 

Respecto de la llave no hay mucho que decir salvo que en las réplicas hay que comprobar que el martillo percuta de forma centrada y perpendicular a la chimenea, para asegurar de esta forma un correcto encendido. Puede parecer obvio, pero hemos detectado un buen número de réplicas actuales donde el disparo es defectuoso, incluso con retardos, debido a un deficiente ajuste de la llave que obliga al percutor a incidir ladeado sobre la chimenea. En los fusiles originales no suele apreciarse dicho problema debido a la mayor exactitud en los ajustes, y a los severos controles de calidad a que fueron sometidos en su momento. Los veedores militares rechazaban el fusil completo cuando apreciaban la más mínima deficiencia. 

Dicho esto sobre las llaves de percusión, analicemos la importancia de la chimenea en el tiro de competición. Inicialmente los fusiles militares fueron dotados de chimeneas de hierro con una comunicación cuyo diámetro suele ser igual o superior al milímetro. Fueron pensadas para aprovechar la gran cantidad de fuego generado por el fulminante de cuatro alas y así evitar fallos de ignición, y es que en condiciones de guerra las pólvoras no siempre eran de la mejor calidad.

Sin embargo, hoy en día y para la práctica deportiva, existen otros requerimientos, incluida una mayor seguridad para el tirador. La pólvora negra comercial que empleamos actualmente suele ser de gran calidad y pronta. Es por ello que se usan mayoritariamente chimeneas con un canal de comunicación que oscila entre los 0,7 y los 0,8 mm. Este menor diámetro del canal no perjudica el encendido de la carga y además limita el rebufo de gases que pudieran dañar, de alguna manera, los ojos del tirador, especialmente a los que usamos gafas de tiro con diafragma y no las de protección total. 

Estas chimeneas de canal reducido nos permiten una mayor regularidad en el comportamiento del rifle. Suelen estar fabricadas con materiales resistentes al desgaste prematuro y a la corrosión, de acero, con núcleo de tungsteno, de bronce-berilio etc. Todas ellas vienen de origen con un taladro de 0,7 mm para que el tirador las emplee de esta manera, o bien las adapte ampliándolo a sus requerimientos. 

Sin duda alguna son las más empleadas entre los tiradores que compiten de forma asidua, pues su comportamiento es más regular y preciso. Especialmente indicado cuando requerimos al arma una precisión para la que no fue diseñada originalmente. 

Personalmente empleo las de bronce-berilio y las entubadas con tungsteno, siempre con el canal de 0,7 mm y las substituyo cuando, por desgaste, aumentan hasta los 0,8 mm. Destacar que les doy unas vueltas de cinta de teflón en la rosca para mejorar la estanqueidad a los gases a presión generados por el disparo, así como también para facilitar la posterior extracción cuando requieran mantenimiento. Lo dicho vale tanto para el Rémington zouave original, como para la réplica del Württembergischen.

Como anécdota a tener en cuenta, citar que durante la prueba de un fusil nuevo, el Württenbergischen,  percibí que en el momento del disparo algunos residuos impactaban en la parte baja del ojo derecho. En un primer momento lo achaqué a un problema puntual con el fulminante, pero me ocurrió en varias ocasiones durante la prueba y confieso que me alarmé bastante. Tras finalizar la sesión de tiro desmonté la chimenea para inspeccionarla y, para mi sorpresa, descubrí que el canal de fuego era superior al milímetro y causante del excesivo escape de gases y restos que de ninguna manera podemos considerar aceptable para la práctica deportiva, es un peligro.

La substituí por una de calidad y canal reducido, y nunca más se me ha presentado este problema. Es por ello que las aconsejo encarecidamente, pues la seguridad es primordial, y los ojos insubstituibles.

No me atrevo a escribir que con las modernas chimeneas de canal reducido se consigue una mayor precisión, pero es muy posible que con ellas, independientemente de la carga, se consiga un comportamiento más regular, y ello siempre redunda en mejores resultados.

Llave de percusión de un fusil original Rémington 1863 zouave con una chimenea de bronce-berilio.

 

Diferentes chimeneas para fusil militar, de berilio, de acero y entubada en tungsteno (Wolframio). La diferencia de los materiales permite una mayor duración del canal de fuego en cotas mínimas.

 

Llave de percusión de un fusil Enfield original.

 

El instante del disparo resulta espectacular dada la potencia y calibre de este tipo de fusiles. El fulminante militar de cuatro alas también realiza su trabajo de forma sobrada, como se aprecia en la imagen.

 

De arriba hacia abajo. Württembergischen réplica,  Rémington zouave 1863 y réplica del Enfield mousqueton.

   


Chimeneas de varios modelos en los que se aprecian diferencias en el canal de fuego.
Las de acero suelen tener el taladro de un diámetro poco regular y es por ello que son las menos empleadas en alta competición.

   
 

ANTERIOR

REGRESAR ÍNDICE

SIGUIENTE

José Ramón Galán Talens

Inicio

Prohibida la reproducción total o parcial.
Copyright 2015. Todos los derechos reservados.