La Pólvora Negra


José Ramón Galán Talens

Favara a 9 de Diciembre de 2001

 

PRÓLOGO

Hola amigos, en este trabajo os presento una serie de acontecimientos tal y como los he leído, pero ocurre que lo que he leído ya lo escribía alguien que lo había leído en otro lugar, y así sucesivamente, por lo que los orígenes de la pólvora negra cada vez son mas confusos. también leeréis mis propias conclusiones al respecto, pero tomar este trabajo como algo anecdótico y curioso sin mas pretensiones.


Una imagen similar a esta debió ocurrir a ese desconocido monje alquimista. ¡Vaya cara de susto que tiene!

SOBRE SUS INVENTORES

Un monje alquimista se hallaba en su laboratorio realizando misteriosos experimentos, ya tenia casi resuelto el problema de solidificar el mercurio, paso previo para convertirlo en oro, verdadera quimera de la época y a la que se dedicaron en cuerpo y alma todos los alquimistas (químicos de la época). Para tal fin puso en un recipiente azufre, salitre y carbón, seguidamente lo puso al fuego y Boummmmmmmmm. La explosión debió de sacudir los cimientos del convento y el monje, si es que sobrevivió al experimento, debieron de excomulgarlo por tener tratos con el demonio.

Cerca del jardín Botánico de Oxford está el edificio Daubeny, hoy residencia de estudiantes, que ostenta en su fachada la siguiente leyenda: "Sine experientia nihil sufficienter sciri potest" (Sin experimentar nada puede ser suficientemente conocido), frase atribuida a Roger Bacon y tan antigua como la misma universidad.

En la edad media se manejaban en los conventos ciertas formulas secretas, sobre combinaciones inflamables y explosivas que se identificaban con el demonio, por lo que era mejor silenciarlas y en todo caso utilizarlas en beneficio propio (de la Iglesia). Como consecuencia de dichas reservas, no se sabe con certeza quien fue el que descubrió la pólvora, aunque la conclusión a que he llegado es que se desarrollo en distintos lugares al mismo tiempo.

También se atribuye el descubrimiento al monje franciscano Berthold Schwarz, quien en 1380, trabajando en su laboratorio provocó una involuntaria explosión, aunque según veremos mas adelante cuando manejemos datos contrastados por las crónicas y libros datados con exactitud, es imposible que descubriese la pólvora dado que en la fecha de sus experimentos ya era usada por algunos ejércitos.

Tampoco nos valdría la afirmación de que Marco Polo trajo la formula de China, por lo mismo expuesto anteriormente, ya que hay constancia escrita sobre la pólvora en occidente, antes de que naciera el comerciante Veneciano.

 

SOBRE SUS ORÍGENES

Los orígenes de la pólvora negra, no están muy claros, la creencia de que su origen inicial fuese la China, tal y como lo atestigua el famoso comerciante veneciano Marco Polo, (1254-1323) carece actualmente de fundamento serio por no aportar pruebas y porque existen escritos anteriores en occidente que ya hacen referencia a ésta.

El primer registro escrito que hay sobre la pólvora en Occidente, es un anagrama en el último capítulo de un tratado científico De Secretis Operibus Artis et Naturae et de Nullitate Magiae, escrito por el monje fray Roger Bacon (1212-1294) en el año 1242, se cree que Roger de Bacon lo tomó de algún texto árabe, puesto que mantenía con los eruditos del mundo islámico una excelente relación.

En un tratado posterior del año 1266 y escrito por el mismo autor, hace referencia a la pólvora y da las siguientes proporciones, 7 partes de salitre, 5 de carbón y otras 5 de azufre (41% salitre, 29.5% carbón y 29.5% azufre), además dice que en esas fechas ya era conocida en diversos lugares.

Roger Bacon no revela en sus tratados el origen de la pólvora, no la reivindica como invención propia y tampoco parece darle una importancia excesiva, esto hace suponer que ya era conocida por aquel entonces, pero solo como una rareza científica que usaban para asombrar o asustar a la gente y que carecía de utilidad concreta.

En la actualidad se acepta que fuera desarrollada por los Árabes, o por lo menos quienes primero le dieron una utilidad bélica. Estos mientras Europa atravesaba el periodo oscuro post-romano, cultivaron las ciencias y las letras, traduciendo a los sabios griegos y latinos, siendo también muy aficionados a la alquimia (vocablo árabe del que deriva nuestra palabra "química" y que designaba la ciencia que pretendía encontrar el procedimiento para transformar los metales innobles en oro).


El monje franciscano Roger Bacon.

 

SOBRE SU UTILIZACIÓN

La primera referencia autentica y clara sobre un arma de fuego, es una ilustración aparecida en un manuscrito ingles del año 1326, De Officiis regum (Sobre los deberes de los Reyes), actualmente este códice se guarda en la biblioteca de Cristo, en Oxford. Este manuscrito también se conoce por Manuscrits de Milimette y también es obra de un clérigo.

Dicho manuscrito contiene una ilustración en la que aparece un aterrorizado guerrero con una mecha atada al extremo de un palo, prendiendo fuego a un cañón en forma de vasija del que sobresale por su boca una especie de punta de flecha y que apunta a la puerta de una edificación fortificada.


Ilustración del manuscrito Milimette.

Esta ilustración decorativa de un manuscrito nos hace suponer que las armas de fuego ya eran conocidas y usadas en esa época, aunque su eficacia fuera muy discutible, es cierto que el primer uso que se les dio, fue el derribar las puertas de los castillos y ciudades amuralladas.

Respecto de los primeros proyectiles que se usaron en este tipo de armas, fueron una especie de lanzas cortas y gruesas con una envoltura en su parte posterior de lienzo para obturar y aprovechar mejor los gases generados. Pero muy pronto se dieron cuenta de que estos cañones eran mas eficaces si lo cargaban con un proyectil esférico de piedra o hierro, y a partir de ese momento el progreso fue imparable y acorde con los nuevos descubrimientos, mejores pólvoras significaban mas rendimiento pero requerían mejores cañones, pasando de los cañones obtenidos por el procedimiento de forja a los de fundición, bastante mas seguros que los primeros.

Aun así los primeros cañones mataron casi con toda seguridad a mas artilleros que enemigos. Según las crónicas de la época, deducimos que daban un toque de color a las batallas y causaron un cierto desconcierto al enemigo.

Jerónimo de Zurita en sus Anales de Aragón, cuenta que estando en el trono de aquel reino Alfonso IV en el año 1331, el rey de Granada "venia sobre Alicante, poniendo grande terror una nueva maquina de combate que llevaba pelotas de hierro que se lanzaban con fuego".

Otra crónica de la época, dice que en 1340, Alfonso XI de Castilla, al poner cerco a la ciudad de Algeciras, llave del estrecho "los moros de la ciudad lanzaban pellas de fierro tamañas como manzanas muy grandes y las arrojaban tan lejos de la población que algunas de ellas pasaban allende nuestra hueste pero otras la ferian".

 

SOBRE SU COMPOSICIÓN

La pólvora es una mezcla intima de salitre, carbón y azufre. La formula más antigua que se conoce (la de Roger Bacon) da las siguientes proporciones, 7 partes de salitre, 5 de carbón y otras 5 de azufre (41% salitre, 29.5% carbón y 29.5% azufre), es dudoso que se pudieran obtener estos materiales de gran pureza en aquel momento, lo que unido a las proporciones expuestas, nos lleva a la conclusión de que esa pólvora era relativamente débil, aunque eso fue una ventaja, ya que los primeros cañones, no hubieran podido resistir cargados con una pólvora mas eficaz y potente.

El porcentaje de salitre fue aumentando hasta que a finales del siglo XVIII, se había alcanzado aproximadamente su formula final: 75% salitre, 15% carbón y 10% de azufre.

A la pólvora antigua se la denominaba serpentina y era una mezcla de los tres componentes reducidos a polvo, de ahí su nombre (polvo-ra). Esta tenia muchos defectos, si se atacaba o se comprimía en la recamara de un cañón, se apelmazaba de tal manera que el encendido así como su posterior combustión eran dificultosos y erráticos.

Durante su almacenamiento y transporte tenia una cierta tendencia a separarse en los componentes que la constituían, quedando en la parte baja del tonel el azufre y salitre, debido a su diferente densidad y por lo tanto diferente peso.

Durante el siglo XV los franceses desarrollaron un nuevo procedimiento que consistía en mezclar los tres componentes (reducidos a polvo) mojados (método muy seguro que aun se utiliza hoy en día), formando obleas y dejando que se secaran posteriormente, luego se desmenuzaban y se pasaban por un tamiz, obteniendo la pólvora en distintos tipos de granulación, que se destinaban a diferentes usos, pistolas, mosquetes, cañones y la mas fina, denominada polvorín, para el cebado de cazoletas de todas ellas, este polvorín tenia que estar formado por los granos mas finos y no por el polvo que se desprendiera, ya que éste solo era polvo de carbón y no de los tres componentes que forman la pólvora.

Esta pólvora era más eficaz y potente porque todos y cada uno de los granos tenían la composición adecuada, además al no quedar apelmazada en la recamara la combustión era más rápida, limpia y potente.

Para un mismo peso, la pólvora granulada era hasta tres veces más potente que la antigua pólvora de cañón o serpentina, ya que ambos nombres se utilizaban en la época para referirse a ella. Como se puede deducir esta pólvora granulada aguantaba mejor los traqueteos a que era sometida la pólvora cuando se transportaba en toneles hacia su destino final, también debido al proceso de granulación era menos sensible a la humedad, manteniendo su buen rendimiento.

El Salitre es el componente principal, con este nombre entendemos actualmente el Nitrato de Potasio, ya que antiguamente lo conocían de forma más genérica como eflorescencias salinas naturales que contenían incluso sales de sodio, calcio y magnesio en forma de carbonatos cloruros y nitratos, estos se obtenían rascando las eflorescencias cristalinas que se formaban en los muros húmedos.

El nitrato de potasio se expresa químicamente como KNO3, y es una sal del ácido nítrico (HNO2) con el potasio (K). Este componente por sus cualidades de fuerte oxidante, es el que aporta el oxigeno para la combustión de la pólvora, ya que sin la presencia de este (el oxigeno) no puede haber combustión.

El Azufre es un elemento químico sólido y cristalino de un color amarillo muy característico. Entra en la composición de la pólvora negra ya que facilita la propagación de la combustión, aumentando la velocidad además de mejorar la estabilidad ya que es un elemento insensible a la humedad. El azufre en estado natural tiene la propiedad de fundir a los 115ºC y de quemar a los 250ºC.

El Carbón utilizado para la preparación de la pólvora negra debe ser seleccionado con mucho cuidado por la gran importancia que asume como combustible base de nuestra mezcla, este debería ser lo mas puro posible, es decir que tenga la menor cantidad posible de cenizas. La mayor parte de los residuos que deja la combustión de la pólvora negra son cenizas de carbón y pueden llegar a ser el 50% del peso original de la pólvora.


Ilustración de un fraile al que también se le atribuye la invención de la pólvora, curiosamente se llama Schwarz.

SOBRE SU USO

La pólvora negra, aun se utiliza hoy en día para el tiro deportivo con Armas Históricas y para la caza mayor en el continente Africano, donde aun existen muchos cazadores (generalmente de color) que disponen de este tipo de armas, ya que son las únicas a las que tienen acceso, por su menor precio, facilidad de construcción y facilidad de encontrar los elementos necesarios para su carga y por lo tanto su uso además son las únicas que les estuvieron permitidas por los colonizadores blancos ya que procedían de las que estos desechaban, aunque hoy en día incluso se las fabrican ellos como constata una de las fotos del año 1960. Con ellas furtivean la carne para el sustento de sus familias.

Estas armas tienen muchas ventajas respecto de las modernas de cartucho metálico, sobre todo para ellos, ya que les es muy fácil encontrar en casi cualquier sitio pólvora negra y pistones mientras que es muy difícil encontrar los cientos de tipos distintos de cartuchos metálicos que existen, estando algunos obsoletos.

Según lo dicho, es fácil ver en manos de cazadores de color, armas que les dejaron los colonos blancos del siglo pasado, a las que aun están sacando partido. En algunos artículos de caza actuales, he leído como algunos cazadores deportivos al abatir a su pieza, descubren que esta tiene alguna herida procedente de un arma de pólvora negra. A esta conclusión llegan por medio de la observación del tipo de proyectil que hallan dentro del animal, generalmente bolas de plomo.

El otro uso que se les da y al que me he referido, es el tiro deportivo con ARMAS HISTÓRICAS.

Actualmente es una especialidad deportiva que tiene una cierta aceptación y forma parte de las que reconoce la Federación Española de Tiro Olímpico en la sección de tiro de precisión, celebrándose anualmente una serie de tiradas denominadas Copa Presidente así como de Campeonato de España, de Europa y del Mundo.

Actualmente se puede conseguir en España entre otras de menor calidad, o menos regulares en cuanto a prestaciones balísticas se refiere, pólvora Suiza del fabricante Poudrerie D’Aubonne, y según el catalogo se fabrican los siguientes tipos de pólvora negra para tiro y caza:

Pulverin para usar como cebo, con una granulación de entre 0 y 0.226 mm.

Nº1 para armas cortas, con una granulometría de entre 0.226 y 0.508 mm.

Nº2 para armas cortas y largas, con una granulometría de entre 0.508 y 0.870 mm.

Nº3 para mosquetes de gran calibre y cargas densas, con una granulometría entre 0.670 y 1.36 mm.

Nº4 y 5, para pequeños cañones, con una granulometría de entre 0.9 y 1.6 mm.

 

Las pólvoras francesas de la SNPE-VECTAN tienen la siguiente equivalencia con las anteriores suizas:

PNF4 = Pulverin.

PNF2 = Entre la Nº1 y la Nº2.

MOUSQUET TIR = Nº3.

En la pólvora negra la velocidad de combustión viene dada por el tamaño de los granos, dicho esto tenemos que cuanto mas finos sean los granos mas rápida será la combustión, de ahí que para los pequeños calibres se usen pólvoras mas finas, así como que para los grandes se usan las de mayor granulación, con el fin de obtener la máxima velocidad del proyectil con la menor presión de recamara por su mayor progresividad de combustión.


Selous, el gran "White Hunter". Con pólvora negra cargaba su monstruoso rifle 4 bore con el que abatió todo tipo de caza mayor africana incluidos numerosos elefantes para conseguir el oro blanco, nombre con el que denominaban al marfil de sus colmillos.

 

EL FIN DE LA PÓLVORA NEGRA

Aunque aun se pueda encontrar este tipo de pólvora para los fines descritos anteriormente, esta fue desplazada por la pólvora nitrocelulósica o sin humo en la ultima década del siglo XIX, substituyéndola totalmente por las notables ventajas que tenia sobre la otra.

La ventaja que influyó con mayor fuerza para cambiar de una pólvora a otra fue el nulo residuo que dejaban en el anima del cañón las nuevas pólvoras sin humo. Esto fue una gran ventaja, ya que se podían disparar cientos de disparos sin tener que limpiar el cañón.

Ventajas de la pólvora sin humo respecto de la negra:

No deja prácticamente residuos y los pocos que deja no son higroscópicos, por lo que no producen la rápida oxidación del anima del cañón.

Apenas sale humo por la boca del cañón al efectuar un disparo.

Es mucho más potente y por eso contribuyó a la reducción de calibres.

Es muy estable he insensible a los cambios de temperatura y golpes, mas fácil de fabricar, y almacenar con un nivel de peligro mas bajo.

Su manejo no es tan peligroso y en caso de que se prendiera fuego, al ser más lenta su combustión apenas haría daños.

 

Desventajas de la pólvora negra:

Deja muchos residuos en cañón y estos son muy higroscópicos (atraen la humedad).

El abundante humo generado al disparar señalaba la procedencia del disparo y descubría al que lo había realizado.

Es poco potente debido a su rápida combustión.

Es altamente inestable y sensible a los golpes y cambios de temperatura, también muy peligrosa si se la maneja con descuido o negligencia.

Por todo esto a finales del siglo XIX se hicieron innumerables ensayos con distintos tipos de propelentes hasta llegar a lo que conocemos hoy por pólvora sin humo y ya en la ultima década de ese siglo aparecieron los primeros cartuchos militares con este tipo de propelentes, el 8 Lebel, el 30-30 etc.

En los apartados sobre sus orígenes, utilización e historia, me he basado en distintos artículos de varios autores contrastando entre ellos para poder llegar a mis elucubraciones que espero os hayan resultado amenas.

Hasta pronto amigos.

Regresar

Web master. José Ramón Galán